En las calles solo hubo gritos de oposicion

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En las calles solo hubo gritos de oposicion

Un nutrido grupo de policías, que formaron una barrera humana en la avenida Olmedo en su intersección con Chimborazo, impidió que los marchantes, a la izquierda, llegaran al destino trazado desde temprano: la Gobernación del Guayas, en la avenida Male

En las calles solo hubo gritos de oposición

La protesta se replicó en varias ciudades. En Quito, la marcha se extendió a lo largo de varias cuadras. Eran sindicalistas, indígenas, estudiantes y maestros, mujeres, jubilados, militares en servicio pasivo, médicos y algunos dirigentes políticos. Caminaron como muestra de rechazo a la autodenominada ‘revolución ciudadana’.

Fue la primera movilización de 2016 contra el Gobierno. Hubo, como siempre, pancartas con leyendas contra el presidente y los asambleístas.

En esta ocasión hubo algunos ‘invitados especiales’: los militares retirados y los alumnos del Montúfar y del Mejía. “Defendemos a la institución a la que el presidente menosprecia e injuria. Nuestros 22 compañeros que murieron en Pastaza tendrán una pensión gracias al Issfa”, dijo el general en servicio pasivo, Wagner Bravo.

Él, junto a varios compañeros, llegó al sector de El Ejido cerca de las 17:00. Lucían trajes negros y sus insignias militares. Se formaron en medio de los aplausos de los quiteños.

Marco, estudiante del Montúfar, indicó que marchaban en contra del Gobierno y de la “actitud prepotente” del ministro de Educación, Augusto Espinosa.

Una diferencia de la marcha de ayer fue que no hubo una respuesta de los simpatizantes de PAIS, en la Plaza Grande. El presidente de la República, Rafael Correa, pidió a sus seguidores no concentrarse “porque el país está de luto” por la muerte de 22 militares la tarde del martes.

Eso no impidió, sin embargo, que los accesos al Palacio de Carondelet estuvieran bloqueados. Decenas de uniformados y vallas impidieron la entrada de los manifestantes. Hasta el cierre de esta edición, la caminata de las organizaciones sociales se desarrolló sin incidentes.

La meta de los sindicalistas era llegar a la Plaza de Santo Domingo. Sin embargo, en la esquina de las calles Guayaquil y Chile, uno de los ingresos a la plaza, improvisaron algunos discursos. Pablo Serrano, presidente del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), insistió en la unidad. En las próximas elecciones, acotó, buscarán un “Gobierno del pueblo”.

Al corto plazo prevén otras acciones. En carpeta está, por ejemplo, una demanda de inconstitucionalidad contra la reforma que la Asamblea aprobó con 80 votos, ayer.

En Guayaquil, los trabajadores, movimientos sociales y feministas, activistas de los derechos humanos y militares en servicio pasivo también se sumaron a las protestas del FUT.

Los reclamos sindicales, la prioridad de las caminatas, se trasladaron desde el parque Centenario hasta la Caja del Seguro Social, en una simbólica reivindicación por los derechos de los trabajadores y rechazo a la ley aprobada ayer por el oficialismo. Pero no fue lo único.

Además de “fuera Correa, fuera”, lema y seña de las protestas opositoras desde mediados de 2015, se sumaron reivindicaciones por la mujer. “Nos tratan mal y no vamos a permitir que Correa ni ningún gobiernista se interponga entre nosotras y la calle, por el derecho a exigir nuestros derechos”, gritaban las representantes con megáfono en mano.

La marcha de la tarde de ayer, en principio pacífica, fue escoltada por pocas decenas de policías que impidieron, tal y como sucedió por la mañana, que avanzaran hasta la avenida Malecón y la Gobernación del Guayas. RRG/ DMO/ ABP