Calladito, mas bonito

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Calladito, mas bonito

Mis hijos y sobrinos se saben esta frase de sobra, porque se las he repetido hasta el cansancio: “Calladito te ves más bonito”, refrán de usanza mexicana que conmina a morderse la lengua. Me lo han oído incluso mis compañeros de trabajo cuando el estrés los está llevando al punto de decir palabras inconvenientes. Suelen reírse del consejo y hasta soltar un poco la tensión. Qué pena que nadie en la Cancillería ecuatoriana le haya dicho a Guillaume Long que calladito se ve más bonito (y creo que eso de ‘bonito’ le importa, al juzgar por el sombrero blanco de ala corta con que se distinguió al visitar la zona cero).

El 18 de mayo, Long firmó la petición formal del Estatus de Protección Temporal (TPS, en sus siglas en inglés) para los migrantes ecuatorianos. Significaría una tabla de salvación temporal para compatriotas en situación irregular, pudiendo evitar deportaciones. El hecho causó una gran sorpresa, por decir lo menos, ya que seis días antes se había mostrado en contra de tal petición, a la que comparó con una limosna. Aquí tengo la frase textual: “... hay que enfrentar el tema con seriedad, responsabilidad. No somos un Estado fallido, no vamos a declarar en ningún momento de que no podemos garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos, no estamos pidiendo limosnas...”. En esa misma ocasión el canciller manifestó que países como Yemen, Sudán, Siria y Haití lo habían solicitado en su momento, incluso Chile tras el terremoto sufrido, y que a este último no se lo concedieron.

Nada de esto recordó Long al confirmar que había firmado la solicitud del TPS. Ya no era limosna, sino una ayuda para los ecuatorianos. Metió la pata, en mi opinión, al igual que la cónsul en Nueva York Linda Machuca, quien debió enfrentar incluso una marcha de ecuatorianos pidiendo a gritos el TPS.

El canciller Long se ha equivocado seguramente con buena intención, talvez por su juventud (una vez más, en mi opinión), pero es cuestionable que represente la vocería del Ecuador en casos como el de Dilma Rousseff en Brasil, cuando buena parte de los ecuatorianos no censura el proceso. Su comunicado “ante la amenaza de una grave alteración del orden constitucional” apelando a la plena vigencia de las instituciones democráticas de Brasil, no solo fue respondido con un rechazo enfático por parte de la Cancillería brasileña, sino que ha quedado descolgado ante otras posturas internacionales que han reconocido la constitucionalidad del juicio político contra la mandataria, al estar perfectamente contemplado en su Carta Magna.

Cuando reviso en Twitter los comentarios generales que le han hecho al ministro Long sobre el tema, destaca el pedido de varios tuiteros para que en vez de criticar el proceso contra Dilma, solicite ayuda para conocer las ramificaciones en Ecuador del escándalo de corrupción Lava Jato, que involucra a constructoras insignes de Brasil, responsables de sobornos millonarios, que han tenido y tienen presencia en

Ecuador. Por lo pronto, el embajador Horacio Sevilla, a la cabeza de nuestra representación diplomática en Brasilia, está en Quito para consultas. El canciller lo convocó en ese sentido, lo cual se comprende como una herramienta diplomática para expresar desacuerdo.

De otro lado, grupos de migrantes en Estados Unidos están pidiendo la creación de una comisión especial para apoyar la solicitud del TPS firmada por el canciller Long. Es difícil adivinar lo que viene, difícil saber si Washington se olvidará ‘de la limosna’ una vez que varios senadores han expresado su intención de que se otorgue el TPS. Con respeto se lo digo, canciller, para la próxima, calladito se ve más bonito.

Las palabras. Sorprende. El 18 de mayo el canciller firmó la petición formal del Estatus de Protección Temporal para los migrantes ecuatorianos. Sorprendió, pues seis días antes lo comparó con una limosna.