Catástrofe. Un bombero ante casas destruidas por el fuego en la localidad de Nirivilo, en la región del Maule.

Los bosques chilenos se vuelven un infierno

‘Esto es peor que un terremoto”, se lamenta Juan Carlos Donoso, un campesino que vive cerca de Litueche, en la región de O’Higgins, una de las zonas más castigadas por los peores incendios forestales de la historia de Chile.

‘Esto es peor que un terremoto”, se lamenta Juan Carlos Donoso, un campesino que vive cerca de Litueche, en la región de O’Higgins, una de las zonas más castigadas por los peores incendios forestales de la historia de Chile.

“Tenemos harto miedo porque somos campesinos, tenemos animales que se han quemado, mucho pastizal y casas”, dice. Al igual que este hombre, muchos agricultores se afanan junto a miles de brigadistas y voluntarios en controlar las llamas, que en una semana han destruido cerca de 200.000 hectáreas de bosques y sembríos.

Tratan de evitar que sus casas, en su mayoría de madera, sean consumidas por estos voraces incendios. Sus animales deambulan entre las cenizas buscando los pocos pastizales que quedan para alimentarse.

“Ha sido la más grande catástrofe, algo nunca visto”, comenta Paulo Morales, otro vecino de la zona que con pala en mano ayuda junto a una veintena de amigos a los brigadistas a cercar el fuego, abriendo caminos con maquinaria pesada.

Helicópteros trabajan para sofocar llamas de varios metros de altura, avivados por las intensas ráfagas de viento y la alta temperatura. “Necesitamos que manden más helicópteros (es) la única forma de apagarlos”, sostiene el campesino.

La presidenta chilena, Michelle Bachelet, ordenó 14 medidas económicas con el fin de financiar las operaciones que realizan cerca de 4.000 personas entre bomberos, brigadistas y militares. También para las ayudas a los más de 4.000 evacuados y cerca de medio millar de damnificados, en su mayoría agricultores.

Tras una semana de iniciados los incendios forestales, 36 focos siguen activos, 50 están controlados y tres fueron extinguidos en zonas rurales de siete regiones, principalmente en O’Higgins y el Maule.

Con la muerte ayer de un bombero voluntario son ya cuatro las víctimas mortales de los incendios. El joven de 27 años Hernán Avilés perdió la vida cerca de la ciudad de Constitución cuando trataba de salvar a los ocupantes de una vivienda rodeada por el fuego.

Unos 50 brigadistas de México y un avión supertanquero especializado en la extinción de incendios, se unieron a bomberos militares de Francia para reforzar las labores de auxilio. Otros 58 brigadistas de Perú se sumarán en los próximos días.

Conexas

Récord: En lo que va de la habitual temporada de incendios forestales en Chile ya se ha quemado más territorio que en cualquier otro año: van 252.883 hectáreas arrasadas, según cifras de la estatal Corporación Nacional Forestal.

Tanquero: El avión “Supertanker”, la aeronave cisterna más grande del mundo, con capacidad para 73.000 litros de líquido, aterrizó ayer en Santiago desde EE. UU. para ayudar a luchar contra los incendios forestales.