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El verdadero bono

Todo el mundo ha estado pensando en su bono, su aguinaldo o sus dividendos. No es para menos, cuando 2017 fue un año complejo, en el que la transición política se antepuso al quehacer económico.

Pero el verdadero bono de los ecuatorianos está en otra parte.

Recordemos que Ecuador entró en 2017 a su periodo de bono demográfico. Esto significa que desde inicios del año anterior la mayor parte de los ecuatorianos, con la entrada de un grupo importante de jóvenes, nos encontramos en la edad de trabajar, de producir.

El bono demográfico es un codiciado privilegio al que acceden los países una vez cada varias generaciones, cuando el recurso humano nacional llega a su máxima capacidad instalada: la mayor parte proporcional de la población está en edad de trabajar. Su valor se encuentra en que ningún otro momento tantos nuevos ciudadanos convergen en su edad más productiva. En la edad en que pueden aportar a la economía.

Solo para ejemplificar en la mente del lector el efecto que tiene la edad de su población en el futuro de una sociedad, recurro al caso trágico de un país europeo real, en el que ya prácticamente no hay niños ni jóvenes y donde saben que crecimiento futuro importante, por su gente, no tendrán. O por el otro extremo, al caso un tanto imaginario de un país africano donde la mayor parte de la población resulta ser joven e infante y en sus próximos años llegará a ser la fuerza que mueva su economía.

Si no lo hicimos en 2017, en este 2018 pensemos cómo maximizar el potencial que tiene para nosotros el bono. ¿Se abrieron más universidades, institutos? Están por abrirse? Las actividades de emprendimiento, de promoción del empleo, el entretenimiento, ¿han sido miradas por empresa, academia y gobierno como amerita para atender al bono? ¿Tenemos ciudades para atraer, acoger y hacer crecer a los mejores ejecutivos, empleados y a sus familias durante el bono? ¿Cómo imaginamos los parques en los que jugarán los hijos del bono demográfico ecuatoriano?

Casi me inclino a pensar que hemos hecho todo para desaprovecharlo. Tenemos el 2018 para cambiar.