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El boleto mas preciado

Unos con camisetas del Ídolo, otros con su uniforme de trabajo y hasta aquellos que volvían a las largas filas para obtener el boleto con el objetivo de revenderlo fue lo que se vio en los puntos de venta donde se adquirían las entradas para el duelo e

El boleto más preciado

Unos con camisetas del Ídolo, otros con su uniforme de trabajo y hasta aquellos que volvían a las largas filas para obtener el boleto con el objetivo de revenderlo fue lo que se vio en los puntos de venta donde se adquirían las entradas para el duelo entre Barcelona y Emelec en el Monumental, donde los canarios tienen la posibilidad de dar la vuelta olímpica número 15 en torneos nacionales.

Pero para conseguir ese objeto que les permita ser parte de la historia, había que madrugar. Eso lo sabía Ronald Guerrero, quien a las 05:30 llegó al local de Pollos a la Brasa Barcelona, ubicado en Sucre y Boyacá. El comerciante, que vestía un buzo amarillo con el escudo de Barcelona en el centro, era el primero de la fila. Quería evitar lo que pasó en la obtención de la estrella 14, donde tuvo que pagar 40 dólares por una general pues la compró en la reventa.

“No pude ir al estadio ayer (el miércoles) contra Independiente, por eso madrugué para estar primero en la fila”, dijo el aficionado que luego de las 12:40, hora que inició la venta, obtuvo su pase para ver al equipo de sus amores. “Ya tengo mi puestito”, dijo emocionado el aficionado que fue con la intención de comprar tres entradas a la General Sur, sin embargo, solo le vendieron dos. “En otro lugar conseguiré la que me falta”, comentó.

Este, como otros de los miles de hinchas amarillos que acudieron al lugar, no descartaba ir hasta los revendedores, quienes tenían una parte de las 15.000 entradas que la semana pasada salieron a la venta en abonos para el partido frente a los del Valle y el Bombillo. Ellos le incrementaban en cinco dólares el costo original de la localidad. Estos intentaban colarse en la fila para adquirir más boletos, sin embargo la seguridad en el lugar se encargaba de evitarlo. “Por favor, retírese, ya vi que usted compró sus entradas”, le dijo un uniformado a uno de los revendedores, quien primero lo negó y luego con una sonrisa que denotaba su picardía se alejó la intención de ver formas de comprar más ‘mercadería’ y ponerla a la venta con mayor costo.

El estadio Monumental fue otro de los lugares de expendio. Ahí, bajo un inclemente sol, José Rambay fue uno de los seguidores que se acercó para comprar una General Norte. Aunque se quejó de que había un poco de lentitud en la fila, dejó saber que el sacrificio valía la pena. “Todo esfuerzo por ver a mi Barcelona dar otra vuelta olímpica”, mencionó el hincha que aprovechó su día libre en la empresa en la que labora para asegurar su presencia en las graderías frente a los eléctricos.

Hasta el cierre de la edición todavía había entradas, sin embargo, en los puntos de venta estiman que hoy podrían acabarse por la alta demanda, no sería nada extraño, los amarillos quieren celebrar un nuevo cetro.