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En blanco, anulados y ausentes
La incertidumbre en torno a la conformación del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social tras las votaciones se vio eclipsada por la sorpresa de los resultados de las elecciones seccionales. Principalmente de alcalde de Quito y prefecto de Pichincha.
Ya superada esa primera impresión y también las reiteradas “caídas” de la página del CNE, debido al lento escrutinio aún seguía sin saberse si el Cpccs había sido captado mayoritariamente por partidarios del correísmo o por los candidatos de las listas anticorreístas; o si el tan discutido voto nulo se había impuesto pese a la controversia generada sobre su utilidad como expresión de protesta.
Recién en la mañana del lunes el CNE empezó a actualizar cifras continuamente y se supo que 2 de los candidatos correístas habían entrado entre los 7 consejeros titulares. Sin embargo, el más votado fue un candidato que nunca figuró entre las listas que circularon. Los votos nulos alcanzaron alrededor del 23 % y los blancos un porcentaje muy similar. La suma de ambos significaría un 45 %. No es un número irrelevante. Y si bien no es posible hablar de un voto rechazo contundente, sí es factible decir que evidencia la enorme confusión que existió al respecto, agravada por la postura incierta del CNE que mantuvo la indefinición sobre el método de contabilización de los nulos hasta la noche anterior al inicio del silencio electoral. La gente no sabía y no supo cómo votar. Algunos se enteraron de que debían elegir a los miembros del Cpccs una semana antes de las elecciones, otros la noche anterior. Y una gran parte ignoraba quiénes eran los candidatos y cuál es la función del consejo.
¿Puede un organismo desconocido por una parte significativa de la población ejercer o contribuir a una verdadera participación ciudadana? ¿Es legítima una elección en la que los candidatos son poco o nada conocidos por los electores? ¿Es válido que miembros del Cpccs así elegidos -algunos con apenas 7 % o menos de los votos- se posesionen de sus cargos? ¿Son las recientes elecciones de miembros de Cpccs y sus resultados representativos de la voluntad de los ecuatorianos y constituyen un verdadero ejercicio democrático? ¿Es posible ignorar la “voz” del 45 % de los votos nulos y blancos? Si a ella le sumamos el ausentismo del 18 % que registra la elección de miembros de este consejo, la población ecuatoriana está mandando un mensaje.