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Beisbol, diamante que no brilla
Sin asociación provincial en Guayas, irregularidades en la Federación Ecuatoriana pasada y una nueva administración que intenta reflotarla, transcurre la actividad en el país.

La última vez que Ecuador tuvo representación internacional en un torneo de mayores fue en los Juegos Bolivarianos 2013, de ahí que de acuerdo a la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol, el país está ubicado actualmente en el puesto 70 de entre 76 naciones, por debajo de Israel (19), Pakistán (24), Filipinas (33), Perú (39), Sri Lanka (41), Honduras (54), Bolivia (64) y hasta de Nepal (69).
Lo escandaloso de las cifras y el penoso recuento tienen un motivo: las malas administraciones, desorganización y litigios a los que se ha visto sometido el deporte que, a criterio de dirigentes y especialistas, la han hecho retroceder fácil 10 años.
Del Ecuador campeón sudamericano en 1966 e infantil en 1990, así como de otros tantos títulos, solo quedan los recuerdos. Tanto a nivel de Guayas (donde se concentra la mayor parte de la actividad), como de la Federación Ecuatoriana de Béisbol (Fecuabeis), el abandono fue generalizado. Los que no la dejaron morir fueron las organizaciones particulares como ligas, clubes y equipos.
Pero los vacíos continúan. La matriz provincial del deporte no cuenta ni con asociación ni comité de esta disciplina, mientras que la Fecuabeis estuvo intervenida desde fines de 2017 hasta mediados de 2018. Y los efectos son palpables.
Daniel Durán, quien militó en los Rays de Tampa Bay de la MLB, y actualmente es director de Baseball Showcase Guayaquil, organismo que se encarga de escoger jugadores nacionales para presentarlos como prospectos a las Grandes Ligas, da fe del espacio perdido del béisbol en el país. Cuenta que el año pasado en el estadio Yeyo Úraga, sede emblemática de la pelota chica en Guayaquil, no hubo actividad oficial, tomando en cuenta que solo a fines de ese año e inicios de 2019 Fedeguayas ha estado intervenida.
“Fedeguayas no deja usar la cancha del Yeyo, ni a clubes ni a la propia Federación Ecuatoriana, algo inadmisible. Salen con que hay que hacer muchos trámites”, manifiesta.
Para el especialista, el béisbol en el país fue cayendo lentamente hasta empezar una debacle rápida y drástica. “Es verdad que siempre ha habido béisbol, pero hablar del boom, cuando Ecuador fue campeón Panamericano, es otra cosa”, puntualiza.
En el país el béisbol se acostumbró a una cadena. Al menos en Guayaquil, la realidad es comenzar en la Liga Miraflores o en torneos de equipos con cancha propia como los colegios Americano y Torremar, donde están los más pequeños, es decir categorías 6-7, 8-9, 10-11 y 12-13, desde ahí el eslabón se empieza a romper porque siguen los juveniles que, hasta el año pasado, no tenían una organización adecuada.
“Los jugadores de esas edades ven a los de 18 que ya no entrenan mucho, no tienen un propósito, no hay una selección referente, así que dejan el deporte. Son muy pocos los que siguen, y si siguen es porque tienen los recursos para hacerlo. Esa es la realidad”, dice tajante Durán.
Jaime Torres, director de la Liga Miraflores, organismo particular que tiene más de 50 años haciendo torneos ininterrumpidamente, coincide en que los esfuerzos no son suficientes si las mismas autoridades no toman la decisión de no dejar morir al deporte. Y eso aún no ocurre. “Hay una época en el año (enero, abril o mayo) que no hay béisbol, es ahí donde torneos privados suplen ese espacio. En octubre, la Liga Miraflores hace un torneo internacional, pero lo ideal sería que todo el año haya actividad, internacional y local”, enfatiza.
Según Torres, gracias a la iniciativa particular el deporte ya se mueve en Manta, Portoviejo, Machala, Quito, Cuenca, Archidona, Salinas y Playas. Pero se puede hacer más y mejor.
En lo que respecta a la dirigencia, el problema es álgido. La Federación Ecuatoriana de Béisbol, en junio del año pasado recién tuvo elecciones, luego de un periodo de 8 meses de intervención del entonces Ministerio del Deporte (hoy Secretaría). Juan Quintana resultó presidente y encabeza la administración actual que ya es reconocida por el Comité Olímpico Ecuatoriano hasta 2022.
Quintana, ya en funciones hace 11 meses, cuenta que la cartera de Estado del ramo tomó el control porque el anterior directorio, presidido por Lula Garay (2013-2017), no convocó a elecciones y presentó varias irregularidades administrativas y de infraestructura. “Hubo mucha injerencia en el manejo de estatutos, no hay actas, reuniones de directorios, ni asambleas, fue una cosa bien fuerte lo que pasó... le hizo mucho daño al béisbol. Ecuador tuvo poca participación a nivel internacional, no se hacían selectivos, solo se manejaban ciertas categorías de menores, y se dejó fuera a las mayores”, dice Quintana, confirmando que el retroceso en el deporte fue considerable.
Hoy el titular prefiere ver el presente y hacia el futuro. En noviembre pasado alcanzó a organizar un torneo internacional con la participación de 10 equipos, 5 de ellos de diferentes partes del país. Este año, a inicios de temporada se realizó ya un selectivo, pues Ecuador recibió la invitación oficial de la Confederación Panamericana de Béisbol (Copabe) a 5 torneos continentales: en México (sub-15), Colombia (sub-12), Costa Rica (sub 9-10), Panamá (Sub-23) y un sub-14 con sede aún por definir.
“Hasta ahora, se puede confirmar la asistencia a tres de ellos. Además se está manteniendo conversaciones con todas las ligas, clubes y organizaciones para realizar un calendario conjunto y que la actividad retome la organización del caso, solo así podrá volver a la época de oro que todos extrañamos y que estaban encargándose de enterrar”, finalizó.
Desde el 11 de junio, EXPRESO le viene solicitando una entrevista a la presidenta de la anterior administración de la Fecuabeis, Lula Garay, sobre quien recaen quejas por ineficiencia mientras estuvo en el organismo; sin embargo hasta el cierre de la edición ella se justificó asegurando tener una agenda de trabajo apretada, aun cuando acudió a partidos de exhibición en la Liga Miraflores y al Clásico del Astillero del miércoles pasado.