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Un bano de fe en el mar y a la medianoche
El rito se realizó por primera vez hace 16 años. Las familias se reúnen desde las 20:00 y arman sus fogatas.

La octogenaria Emma Lucila Pancho revivía la noche del jueves la emoción que siente cada año al ver llegar a decenas de personas al sector Las Palmeras de Salinas para participar en uno de los ritos religiosos que más acogida tienen en la zona.
El “Baño de San Juan”, que consiste en lanzarse de espaldas al mar a las 00:00 de cada 24 de junio, surgió gracias a ella. Al evento acuden todos vestidos de blanco y se toman de las manos hasta sumergirse junto al mar.
Para ellos, el acto representa la renovación de su fe hacia a Dios y aseguran que al salir del agua sienten una tranquilidad en su alma, pues consideran que sus pecados han sido lavados. Durante la ceremonia también piden protección por sus familias y que el Creador les sane de alguna enfermedad que padecen.
Pancho es oriunda del Chimborazo y recuerda que cuando inició el ritual lo hizo junto a la familia Merejildo, que era nativa de Muey y del reconocido médico peninsular Jorge Layana. En ese entonces, recuerda, varias personas que los vieron, se burlaban de ellos.
“Yo estaba segura de que, algún día, la gente comprendería que este tipo de actos nos trae enormes bendiciones a nuestras vidas, pero para eso hay que venir con mucha fe. Según cuenta la historia, un 24 de junio nació Juan “El Bautista” y ese día el agua de los ríos y del mar fue bendecida por Dios. Por eso acudimos a este baño”, expresó Emma Lucila.
Otro de los hechos que llama la atención es que luego del baño en el mar, las personas no acuden a enjuagarse con agua dulce y prefieren secarse la ropa al aire libre. “Esto es para que el agua salada, durante estas horas nos cree un escudo protector contra el mal, que permanecerá hasta el próximo año. Ya en la noche nos bañamos en las duchas de nuestras casas”, comentó Sócrates Merejildo, otro de los creyentes.
La ceremonia, que este 2016 convocó a decenas de feligreses, fue impulsada por el Municipio local y empezó con una misa al pie de la arena.
Luego del tradicional baño, se encendieron las fogatas, se repartió comida para los presentes y concluyó con presentaciones artísticas, en las que todos participaron.
La boliviana Lourdes Guzmán fue otra de las asistentes. La extranjera vivió varios años en España y fue en ese país donde se unió a una ceremonia similar. Ella fue la encargada de encender la primera fogata en la arena. “San Juan, lo hago para que ilumines nuestro camino, Dios padre celestial protégenos siempre”, manifestó en su invocación, mientras su compañeros hacían sus pedidos. (F)