El aumento de la violencia depende de la falta de educacion y empleo

El mundo necesita otros guías, que no pongan en peligro el destino de un planeta reinventado por los poderosos. Nos merecemos con urgencia un cambio para recuperar conciencias, valores y valías que nos renueven y acrecienten como familia en la construcción de una atmósfera más justa e instruida en considerar al análogo. Debe volver esa observancia de comunión entre gentes diversas, esa entrega solidaria constante. Si alrededor nuestro hay injusticias es porque apenas hacemos nada por los demás. ¿Para qué tanta formación si somos incapaces de dignificar vidas humanas? Quizás nos reste educar en coherencia, en valores esenciales, en pedagogía responsable, concreta y eficaz, de actuación reconstituyente de alianzas; enfrentados nadie avanza. En una entrevista el actor y cineasta Sean Penn inquirió a Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, el narcotraficante más poderoso del mundo, cómo había ingresado en ello. Él respondió: “En mi región... no hay oportunidades de empleo”. El fallecido premio Nobel Gary Becker, precursor del estudio económico de la conducta delictiva, coincidiría en este punto: las oportunidades económicas guardan relación con la conducta delictiva. Este aumento explosivo de la violencia relacionada con las adicciones en los últimos años, revierte en un mundo totalmente fragmentado, en multitud de sufrimientos, cuestión que debe activarnos a tomar itinerarios más justos socialmente, de auxilio y encuentro. La ociosidad nos corrompe y envicia.

Víctor Corcoba