Actualidad
El artista de la mentira
En esta segunda década del siglo XXI, muchos, en el mundo occidental, seguimos siendo todavía herederos de la tradición ilustrada. Creemos todavía que hay una racionalidad en el mundo, es decir una secreta, difícil, pero en último término relación entre las palabras y las cosas, donde tiene asiento también en último término la distinción entre la verdad y la mentira.
No el primero ni tampoco el último, Donald Trump está mostrando que esa conexión no solo no existe sino que además no sirve para nada. ¿Para qué ese ejercicio puntilloso propio de almas severas y en el fondo ingenuas, de cotejar hechos y afirmaciones buscando ese espejismo llamado verdad, si lo contundente son las afirmaciones cuyo poder de verdad reside en su enunciación?
La semana pasada, en su campaña en Sunrise, Florida, Trump acusó a Obama de ser el “fundador de ISIS” (el Estado Islámico) y a la candidata demócrata, Hillary Clinton de ser “cofundadora” del mismo movimiento. Algún sobreviviente ilustrado hubiera dicho simplemente que no estaba de acuerdo con la política internacional del presidente actual de los EE. UU. por su debilidad al combatir al terrorismo y por no tener una estrategia coherente. ¿Por qué no decirlo en cambio de forma tajante, aplanadora, de tal manera que no quede ningún resquicio para la duda o para el matiz? ¿Por qué preocuparse de algo tan doméstico como la exactitud si lo que está en juego es el énfasis, la afirmación rotunda para recuperar el coraje, la autoafirmación de sí mismo?
Fareed Zakaria en “The Washington Post” recordaba recientemente algunas de las hazañas de Trump para devolver a los estadounidenses blancos la confianza en sí mismos. Como su afirmación de, por ejemplo, que habría estado junto con Vladimir Putin en el programa “60 minutos” de CBS. O su denuncia de que Obama no habría nacido en Hawai. O su rotunda oferta de que derrotaría al Estado Islámico sin decir cómo.
En una cultura asfixiada por tanta información y exacerbada por las mil posibilidades de la fantasía para salir del aburrimiento de la vida cotidiana, Trump, según Zakaria, sería artista, pero de la mentira.
colaboradores@granasa.com.ec