El arte de la mano de un ‘propmaker’

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El arte de la mano de un ‘propmaker’

Jhosee Fuentes hace real la ficción con ayuda de sus manos. Los cascos, armaduras y disfraces son su hobby y sustento.

Trabajo. La elaboración de los trajes puede tomar desde dos semanas hasta seis meses.

En el mundo del cosplay existen varios términos que se deben conocer y diferenciar. Uno de estos es propmaker, el cual define a las personas que se dedican a recrear la utilería necesaria para la interpretación de roles: armas, joyas, cascos, armaduras y otros accesorios.

En Guayaquil, Jhosee Fuentes es quien destaca en el área. Tiene 30 años, su profesión es la mercadotecnia, pero su vocación son las manualidades y basta conocer el primer piso de su casa para confirmarlo.

Ahí guarda desde latas, pinturas, moldes, secantes y brochas, hasta más de una docena de cascos de diferentes personajes de Power Rangers, Star Wars y hasta del dúo musical francés Daft Punk, fabricados con sus propias manos.

La ficción y los superhéroes, a Fuentes, le atraen desde niño. Recuerda que las paredes de su habitación estaban empapeladas con afiches de sus personajes favoritos. Además, siempre fue bueno en el dibujo y todos destacaban un increíble don en sus manos. Hoy ese don es una de sus fuentes de ingresos.

Su primer paso en el mundo del propmaker fue hace siete años, cuando él y tres de sus amigos decidieron realizar un traje idéntico al que lleva Tony Stark, para el estreno de la película Iron Man 3.

Luego lo expuso en una feria en la Plaza Colón (ubicada en las faldas de los cerros Santa Ana y del Carmen), donde recibió tantos aplausos y elogios que se convenció de que hacer arte con las manos era lo suyo.

Las obras las realiza bajo pedido con una anticipación de dos semanas o tres (a veces más), dependiendo de la complejidad del traje y los detalles. Por ejemplo, hacer el disfraz de Bumblebee, personaje de la cinta Transformers, le tomó seis meses, por lo tanto fue uno por los que más cobró.

La mayoría de sus clientes son coleccionistas. A ellos no les importa mucho el precio, pero sí un trabajo de calidad. También tiene a fanáticos de las figuras, del anime y del cosplay. Estos últimos han llevado sus creaciones a concursos nacionales e internacionales, también a festivales como Yamato en Brasil.

¿Cómo es el proceso de elaboración? Para los cascos, los trajes y las armas, todo parte de la investigación. Para ello, el artista descarga imágenes de Internet, para apreciar todos los ángulos posibles. Después los adapta de acuerdo con las medidas del cliente y finalmente pule los detalles. También agrega complementos como zancos y licras, todo para lograr el mayor realismo posible en su trabajo.

Los precios varían según la dificultad y el material empleado en la fabricación. La mano de obra siempre será la parte más costosa y a esto se sumará la base escogida. De fómix es la más económica, pero también hay de goma eva, madera y metal. Un traje en fibra de vidrio dobla el precio. También los que demandan “piel de monstruo”, que requieren de látex y otro tipo de pintura.

Lucir como Demogorgon, la aterradora criatura de la serie Stranger Things, por ejemplo, cuesta $ 800, debido al nivel de detalles que requiere.

Su meta más inmediata es transformar su moto en una similar a la de Ghost Rider, conocido como el Motociclista Fantasma, y espera lograrlo en un mes. Lo siguiente será seguir incrementando las oportunidades de su negocio y para eso planea ingresar a un curso de corte y confección, para también realizar trajes cosidos.