Aprobacion del matrimonio igualitario: paradoja de la Corte Constitucional

Para demostrar mi punto de vista en el caso (11-18) aprobado por mayoría de los miembros de la Corte Constitucional el 12 de junio de 2019, analizo los términos del paradójico matrimonio igualitario. El sujeto lo constituye la expresión matrimonio. ¿Qué dispone la Constituyente Política del Estado, en el cap. Sexto -Derecho de Libertad -art. 67, inciso segundo, vigente desde el 20 de octubre de 2008? Lo siguiente: “El matrimonio es la unión entre hombre y mujer, se fundará en el libre consentimiento de las personas contrayentes y en la igualdad de sus derechos, obligaciones y capacidad legal”. Nuestro Código Civil en su art. 81 define el matrimonio: “Contrato social solemne por el cual se unen un hombre y una mujer con el fin de vivir juntos, procrear y auxiliarse mutuamente”. El diccionario Corona, español: “unión perpetua de un hombre y una mujer y cuyo fin primordial es educar cristianamente a sus hijos. Unión de un hombre y una mujer con arreglo a derecho. Sacramento por el cual hombre y mujer se ligan permanentemente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia”. No entender el telos o fin del sujeto gramatical, en las citas constitucional, legal y conceptual reproducidas y, redactar noventa fojas para explicar lo contrario, es como esforzarse por hacer pasar un elefante por el ojo de una aguja. El predicado igualitario, según el diccionario de Lengua Española: “Adjetivo que entraña igualdad o que tiende a ella”. Por conclusión, la denominación de matrimonio igualitario, como lo ha aprobado la Corte Constitucional resulta una paradoja. Violenta el principio del art. 18 numeral 1 de nuestro Código Civil, que establece: “Cuando el sentido de la Ley es claro, no se desatenderá su tenor literal a pretexto de consultar su espíritu”. Eso ocurre con el art. 81 del Código Civil y la Norma Constitucional art. 67 inciso segundo, son normas muy claras. Miremos a los seres de la escala zoológica inferior: nos dan un claro ejemplo de su vida en el mundo en el que se desenvuelven; el macho busca a la hembra.

Dr. José M. Palau Ostaiza

Para demostrar mi punto de vista en el caso (11-18) aprobado por mayoría de los miembros de la Corte Constitucional el 12 de junio de 2019, analizo los términos del paradójico matrimonio igualitario. El sujeto lo constituye la expresión matrimonio. ¿Qué dispone la Constituyente Política del Estado, en el cap. Sexto -Derecho de Libertad -art. 67, inciso segundo, vigente desde el 20 de octubre de 2008? Lo siguiente: “El matrimonio es la unión entre hombre y mujer, se fundará en el libre consentimiento de las personas contrayentes y en la igualdad de sus derechos, obligaciones y capacidad legal”. Nuestro Código Civil en su art. 81 define el matrimonio: “Contrato social solemne por el cual se unen un hombre y una mujer con el fin de vivir juntos, procrear y auxiliarse mutuamente”. El diccionario Corona, español: “unión perpetua de un hombre y una mujer y cuyo fin primordial es educar cristianamente a sus hijos. Unión de un hombre y una mujer con arreglo a derecho. Sacramento por el cual hombre y mujer se ligan permanentemente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia”. No entender el telos o fin del sujeto gramatical, en las citas constitucional, legal y conceptual reproducidas y, redactar noventa fojas para explicar lo contrario, es como esforzarse por hacer pasar un elefante por el ojo de una aguja. El predicado igualitario, según el diccionario de Lengua Española: “Adjetivo que entraña igualdad o que tiende a ella”. Por conclusión, la denominación de matrimonio igualitario, como lo ha aprobado la Corte Constitucional resulta una paradoja. Violenta el principio del art. 18 numeral 1 de nuestro Código Civil, que establece: “Cuando el sentido de la Ley es claro, no se desatenderá su tenor literal a pretexto de consultar su espíritu”. Eso ocurre con el art. 81 del Código Civil y la Norma Constitucional art. 67 inciso segundo, son normas muy claras. Miremos a los seres de la escala zoológica inferior: nos dan un claro ejemplo de su vida en el mundo en el que se desenvuelven; el macho busca a la hembra.

Dr. José M. Palau Ostaiza