
Apagones: cuando la ineptitud no se puede ocultar bajo la alfombra
El racionamiento de energía empezó el 27 de octubre y no se sabe cuándo terminará. Se viene una pérdida de miles de millones para los negocios
A principios de noviembre de 2009, cuando Rafael Correa tenía en el poder más o menos el mismo tiempo que tiene hoy Guillermo Lasso, tuvo que decretar un estado de emergencia en el sector eléctrico, por la falta de lluvias en la zona de Paute y Mazar.
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Tuvimos dos meses de racionamiento eléctrico y recién volvimos a la normalidad en enero de 2010. Ambos presidentes supieron con anticipación que se iba a producir un estiaje y ninguno de los dos tomó las medidas adecuadas para prevenir los apagones.
La diferencia es que Correa invirtió en proyectos a largo plazo que a partir de 2012 comenzaron a funcionar y beneficiaron al país en materia de generación eléctrica. Por esa visión tenemos Coca Codo-Sinclair, Sopladora, San Francisco, Manduriacu, Toachi-Pilatón, entre otros.
La poca piedad que se tenía al presidente Guillermo Lasso se desvanece por culpa de los apagones. ¿Cómo es que no se hizo nada ante algo que estaba anunciado desde hace casi un año?
— Diario Expreso (@Expresoec) October 27, 2023
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Claro, la mayoría de esos proyectos, por no decir todos, tuvieron fallas y fueron contratados con sobreprecios que aún tenemos que pagar los ecuatorianos. Algunos dirán: “Pero teníamos electricidad”.
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Producíamos tanta energía eléctrica que nos sobraba y hasta exportábamos. Las últimas ventas las hicimos a Colombia y Perú entre febrero y junio de este año. Les vendimos electricidad a un precio aproximado de $ 0,18 el KWH.
Ya en agosto tuvimos que comprarle a Colombia a $ 0,25 el KWH, luego nos vendió a $ 0,50 el KWH. Ahora ni siquiera nos quiere vender y el presidente Lasso se ve obligado a viajar a Bogotá para rogarle al presidente Gustavo Petro que nos venda electricidad a cualquier precio.

El espejismo de vender energía a precio de huevo a nuestros vecinos debió ser tan pesado que les bloqueó la capacidad de ver todas las alertas que advertían que debíamos prepararnos para el estiaje.
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Seguramente pensaron que con la llegada de El Niño, las lluvias se encargarían de llenar los embalses y las hidroeléctricas funcionarían sin problema; después de todo, en septiembre ya habíamos pasado de alerta amarilla a alerta naranja; por lo tanto no hacía falta preocuparse de dar mantenimiento o reparar las generadoras termoeléctricas.
¿Cuáles son las razones por las que tenemos racionamiento? Según el Centro Nacional de Control de la Energía (Cenace), las principales son:
- Bajos caudales en los ríos de la Amazonía.
- Retraso de precipitaciones en la zona occidental del país.
- Restricciones en el suministro de combustibles a varias generadoras.
- Parada de plantas termoeléctricas por falta de combustible.
- Parada de plantas termoeléctricas por mantenimientos no programados.
- Limitación temporal de la capacidad de transferencia en la interconexión internacional Colombia-Ecuador y Perú-Ecuador
- Falta de expansión de generación firme.
- Crecimiento de la demanda.
Los apagones empezaron el viernes 27 de octubre y no se sabe cuándo terminarán. Para colmo, CNEL ni siquiera ha podido establecer, peor comunicar, los horarios en que ocurrirán los apagones, creando más irritación en la ciudadanía, que solo espera que este gobierno acabe lo antes posible.
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El presidente se justifica diciendo que es el peor estiaje de los últimos 50 años, mientras el ministro de Energía, Fernando Santos, muy lengua suelta dice: “Así es la vida, lo lamento muchísimo”. Es decir: “Nada de esto es nuestra culpa, todo es culpa de la lluvia”.

Hoy tenemos un déficit de 400 MW. No sabemos si ese déficit aumentará o disminuirá. Lo único cierto es que se viene un gasto gigantesco de cientos de millones de dólares por parte del gobierno y una pérdida de miles de millones para los negocios de los ecuatorianos. Esto es apenas una parte de la factura que todos los ecuatorianos tendremos que pagar.
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La ineptitud del presidente para prevenir un estiaje anunciado desde el mes de enero y su incapacidad para resolver eficientemente el problema de los racionamientos no son basuritas que se puedan esconder debajo de la alfombra, son el apagón de un gobierno que nunca vio la luz porque siempre estuvo encerrado en la oscuridad sin entender el significado de gobernar.
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