La ansiada justicia

Ecuador cambia de sistema judicial con las urnas. Cada nuevo gobierno siente la obligación de dar al país una nueva organización que garantice la independencia judicial. Curioso que el siguiente piense lo mismo y el siguiente lo mismo. La percepción de descrédito en los tribunales alimenta la meta del cambio y estas transformaciones, renovaciones o evaluaciones, derivan en más incredulidad.

¿Cómo estructurar un sistema de Justicia independiente, profesional y duradero? ¿Cuál es la fórmula para que perdure? La coyuntura actual apuesta por una revisión de sentencias y de jueces, a tenor de las ilógicas decisiones tomadas en la última década. Pero nada garantiza que este proceso no conduzca, finalmente, a un nuevo ajuste de cuentas y enderezamiento a favor de unos.

Esa ansiada Justicia, ciega, independiente y poderosa, no permitiría que el arroz multicolor esparza sus esporas en el tiempo, en el territorio nacional y en las ideas, sin distinción. Un verdadero sistema judicial profesional, regido tan solo al amparo de la ley, tendría tanto interés y ritmo procesal en las investigaciones verdes, en las azules, en las amarillas, en las rosas, en las rojas, en las violetas y en todos los colores de la paleta política.