Celebración. Brayan Angulo (19) celebra el único gol del encuentro ayer en el Christian Benítez. Se unen a la fiesta Segundo Portocarrero (34) y el argentino Dennis Stracqualursi.

Angulo paso del banco a la gloria

Emelec abrió la segunda etapa con una sufrida victoria contra Delfín.

Siempre es bueno comenzar ganando. La presión disminuye a la hora de planificar el partido del próximo domingo. Da tranquilidad. Pero Emelec no puede darse tal lujo. El Bombillo derrotó a Delfín gracias a Brayan Angulo, pero tuvo una merma en la generación de juego.

El objetivo azul es el tetracampeonato y para esto deberá alcanzar un nivel óptimo hasta la fecha 22, en diciembre. Nivel que aún no conocen.

Fueron 90 minutos divididos estrictamente por dos escenarios: previo a la expulsión de Beder Caicedo, y posterior a esta. Antes del episodio, Delfín era dueño de la pelota y jugó mucho en campo azul, pero con la salida del extremo izquierdo cetáceo, Alfredo Arias ingresó a dos jugadores que cambiaron el rumbo del encuentro. Desde el juego hasta en la definición.

La banda izquierda era constantemente utilizada por Emelec, pero Miguel Ibarra ganó la mayor cantidad de veces a Fernando Giménez. Una vía de acceso, que luego sería clave para el gol de los tricampeones.

Ingresó Segundo Portocarrero y su regate empezó a ser aplaudido en Samanes. Era lo que la gente quería, ese impulso en el desequilibrio. Con mayor despliegue por la banda zurda Emelec agarró el mando del partido dejando a Delfín con nueve jugadores por detrás de la circunferencia central.

Fue por esta misma zona que el Bombillo tejió el gol del triunfo. Fernando Giménez pasa a Angulo que se la filtra a Portocarrero y este se la devuelve elevada para que, sin dejarla caer, el ‘19’ envíe la pelota al fondo de las redes. Un gol a lo Emelec, fiel a la idea Arias. “Una jugada que hemos practicado”, como lo indicó luego el anotador.

Pero antes de la algarabía en el ‘Chucho’, el salvador fue Esteban Dreer. Impidió, en cuatro ocasiones, que el visitante se adelantara en el marcador.

A pesar de que los manabitas no sumaron puntos en Guayaquil y deben estar atentos al descenso, su juego demuestra otra realidad. Velocidad, vértigo, generación, coherencia en la circulación. Diego Alarcón prevé a su club “como un protagonista” en esta etapa.

Por otro lado, Arias se fue tranquilo por el triunfo, pero -una vez más- dejó claro que hay mucho por mejorar. Ayer Emelec padeció por rendimientos individuales de jugadores como Cristian Guanca y Ángel Mena. Los llamados a generar en la cancha tuvieron el switch apagado.