SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Amor y modernidad, Estado y religion

Creado:

Actualizado:

En:

El amor es premoderno, moderno y posmoderno. No requiere legitimidad del Estado, leyes, libros sagrados y religión para ser. Nunca es definido ni entendido por ellos. Es relación dual, de ida y vuelta, aunque en uno puede ser más intenso que en otro. Está vinculado al erotismo, la sensualidad y la sexualidad. Los recrea, pero no finaliza en ellos. Los afirma y niega. Por eso hay una metafísica del amor que no es filosofía sino tejido construido desde el sentir humano y mundano de quienes lo hacen, tienen y expresan, evocándolo y provocándolo más allá de palabras y cosas.

Es pasión, sentimiento, fuego eterno-fugaz, anhelo, esperanza, búsqueda, sentido-sentir, ternura, nostalgia, recuerdo. Es como dice Octavio Paz, deseo, goce, decepción, poesía, dicha efímera y “llama doble”. Se hace de cuerpo y alma. Es corporal y se hace de palabras, música e imaginación. Por eso hay poesías, canciones y una pródiga y extensa literatura sobre él. No es noche de sudores y sábanas blancas, deseos caporales y jadeos evanescentes. No se agota en letra y música de Vivir lo nuestro (Marc Anthony). Siempre se hace, teje y construye en el cara a cara, cuerpo a cuerpo, espíritu a espíritu. No es material ni solamente espiritual. Está antes de la poesía, novela y música. Pero desde ahí logra transcender. Por eso Safo y Ovidio cantaron al amor. También El Quijote, Romeo y Julieta, El Decamerón, Werther, Tristán e Isolda y la Dama de las Camelias lo han consagrado. Ha sido permitido y prohibido. Por eso “la casada infiel” de Lorca. Los “20 poemas de amor y una canción desesperada” de Neruda serán repetidos. Siempre el amor en su hacerse relación desde lo mundano, en lo más íntimo y último, en cualquiera de las formas, no requiere del Estado, la religión ni la modernidad para expresarse, actuar y rebelar sus sentidos múltiples.

Esto es bueno recordarlo hoy cuando a pretexto del matrimonio igualitario un sector de ciudadanos desea que el Estado legitime esa relación, afecto y sentir múltiple. Y otros, que Estado y religión lo deslegitimen. Pero la historia del Estado y la religión interviniendo en el amor siempre ha sido un desastre plagado de equívocos y torpezas, que los amantes auténticos no buscan ni requieren.

tracking