Turismo. Los colonos aprovechan los lagos y ríos como atractivo.

En Alukus se oferta el turismo comunitario con una “Laguna Azul” como mayor atractivo

En medio de la espesa y verde vegetación de la selva se llega a Alukus, cuyo nombre en español está derivado a la hormiga labradora que es común en el sector. Desde Tena, provincia de Napo, el recorrido es de una hora -más o menos-.

En medio de la espesa y verde vegetación de la selva se llega a Alukus, cuyo nombre en español está derivado a la hormiga labradora que es común en el sector. Desde Tena, provincia de Napo, el recorrido es de una hora -más o menos-.

Este pequeño poblado que pertenece a la parroquia Talag, desde 1990 ha impulsado el turismo comunitario, pero es solo desde el 2011 que lo ha logrado de manera organizada y jurídica, según Sergio Chiguango Cerda, dirigente de la Asociación Turismo Comunitario “Laguna Azul”.

El atractivo se basa en un área donde se disfruta de ríos cristalinos, toboganes naturales, mariposarios y de imponentes cascadas en medio de un inhóspito bosque.

Chiguango recuerda que fue en 1986 cuando se abrió la carretera, que incluso los no nativos empezaron explorar todas las zonas cercanas y al ver la belleza natural empezaron a comprar los terrenos.

Samuel Tapuy, presidente de la comunidad Alukus, explica que la “Laguna Azul” es una poza natural cuyo nombre original y ancestral es “Waysa Yaku”, lo que en español quiere decir “la poza de la wayusa”.

Fueron los colones que bautizaron el lugar como laguna azul, por su color. Para ellos el lugar es sagrado, ya que sus ancestros realizaban rituales de energías en el sitio que ahora lo ofrecen a los turistas.

Al mes reciben cerca de 500 turistas y en feriado la cifra se duplica. La mejor promoción que han tenido es la del ‘boca en boca’, pues los propios turistas se encargan de promocionar el lugar.

Chinguango reconoce que hay mucho por hacer, por la infraestructura, por ejemplo. “Para eso necesitamos mucha más inversión y todo se consigue poco a poco. Para el próximo año esperamos ya tener servicio de hospedaje”.

Los dirigentes de la asociación son ocho y todos integrantes de Alukus. Entre los servicios que ofrecen está la danza típica, artesanías y en especial la belleza natural de entorno. Hay una guía que habla en español, kiwcha y algo de inglés.

En la comunidad son 90 habitantes y todos trabajan en minga para impulsar el sitio.

Tapuy dice que todos son amigables con el medioambiente y es lo mismo que piden a los turistas. “Se les enseña a caminar por los senderos y en especial no arrojar basura y conservar la fauna y flora”.

Luisa Jordán, una turista que llegó desde Puyo, provincia de Pastaza, a visitar por primera ocasión el lugar, asegura que regresará. “Aquí uno rejuvenece. Se siente paz tener este contacto con la naturaleza”. YI