El alma del Puerto

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El alma del Puerto

Paradójicamente, la construcción del Puente de la Unidad Nacional, en 1970, consolidó un lento pero indetenible proceso que fue separando a los guayaquileños de su río. Este alejamiento, que se inició cuando la actividad comercial y el transporte fluvial se trasladaron a Puerto Marítimo, restó vida a los muelles del Malecón, que fueron quedando en el olvido.

Hoy el Guayas luce casi intransitado. Ni el comercio, ni el transporte de pasajeros, ni los paseos recreativos lo tienen por escenario central. Nuestra ciudad se desenvuelve mayormente a través de sus vías de concreto. En el Guayaquil de ayer, en cambio, todo se hacía con y desde el río; pero a partir de la segunda mitad del siglo XX la sedimentación comenzó a hacer estragos y este, paulatinamente, se fue volviendo menos navegable, dificultando la movilización de mercadería y de personas en embarcaciones de gran calado. Los bancos de arena, antes problemáticos solo en marea baja, ahora constituyen un peligro aun cuando el agua alcanza su nivel más alto. Y las pocas lanchas, yolas y canoas que todavía navegan en el río, deben esquivar cada vez más obstáculos para no encallar.

Guayaquil tiene que recuperar la navegabilidad del Guayas para retomar su identidad y para potenciar su turismo con la práctica de deportes acuáticos, como el canotaje, el esquí y las regatas; y también con recorridos fluviales. Conectando al río con el estero sería posible rodear la ciudad en un circuito que con certeza se convertiría en un gran atractivo para los viajeros. El Municipio, Emapag y Autoridad Portuaria están trabajando en la rehabilitación de Las Esclusas, lo que permitirá la navegación de embarcaciones de poco calado desde la ría hasta Puerto Marítimo y hacia el estero Salado. Este es un prometedor primer paso, pero hace falta que muchos otros proyectos inconclusos o no iniciados sean reactivados y se vuelvan realidad. Son urgentes: el dragado, la reforestación de las zonas agrícolas de la cuenca del río -para detener el avance de la sedimentación-, la construcción de nuevos muelles a lo largo del Malecón para volver viable el transporte fluvial de pasajeros, y el desarrollo e implementación de rutas turísticas, como aquella que buscaba conectar al Malecón 2000 con el Malecón 1900 del Parque Histórico, en La Puntilla.

El Guayas tiene que volver a ser protagonista. Es el alma de este puerto.