Ajedrecista

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Ajedrecista

Hay un segmento de la oposición que critica el actuar del presidente actual. A cada decisión encuentran un pero o una exigencia, relegándonos al resto a la ingenuidad. Lenín Moreno se aproxima a la prensa y despide a la línea editorial correísta en medios públicos. Reacción inmediata: “Sus esfuerzos son vanos si no elimina la Secom”. Y ahí es donde quiero intervenir. No como defensora de Lenín, ni mucho menos. Solo quiero recordar que nos encontramos en el territorio del poder. Y este tiene sus propias reglas. Para empezar, lo mínimo es que se reconozca la autoridad. Rafael Correa lo dejó difícil, considerando que instauró en el movimiento un grupo exclusivo para defender la revolución (está claro de quién). De ahí que ahora lo que estemos evaluando es qué tan buen jugador resulta nuestro nuevo presidente. No puede abanderar proyectos que generen en el movimiento acusaciones de desleal. Perdería todo el capital político que tiene en el partido que le dio la presidencia. Se proyectaría ante los militantes como un traidor, despidiéndose del apoyo de la bancada en la Asamblea y la posibilidad de una reelección en el 2021. Tendrá que jugar constantemente su carta “lo de comportamiento ovejuno, no me refería ustedes” (si se sienten aludidos por algo es), eliminando espacios de respuesta, escondiendo su mano de hierro en un guante de seda. Si quiere liderar, no puede dar marcha atrás; no puede, por ejemplo, justificar su diferenciación. Lo hace y no solo pasará a la historia como el presidente que “agachó la cabeza”, sino que perdería el silencioso aplauso y posible apoyo de quienes habían soñado con el caos desatado en AP.

¿Por qué mantiene a antiguos asesores? Probablemente porque es preferible tenerlos cerca y contentos que lejos y vengativos. Mientras tanto, sutilmente empieza a distanciarse: lo condenan a Lula, la Presidencia no tiene nada qué decir (aunque AP sí).

Somos espectadores de un juego de ajedrez, donde cada movida está calculada. Probablemente la oposición critica cada movimiento, porque con cada uno que da, Lenín los está reemplazando. Jaque mate.