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Se afloja la mano de la restriccion comercial

En 2015 los importadores, en general, se lamentaban de un inicio de año marcado por las restricciones. En cupos o en salvaguardias. En el nuevo año, con otro ministro de Comercio Exterior, el horizonte empieza a abrirse. Siendo prudentes: la mano que regula las importaciones ha comenzado a aflojar, para celulares y para vehículos.
El Comité de Comercio Exterior (Comex) anunció ayer, en rueda de prensa en Quito, que se amplía el cupo para traer teléfonos móviles del exterior y comercializarlos dentro del territorio. Pero además permite el ingreso al país, vía courier, de celulares comprados más allá de las fronteras.
La importación de teléfonos pasó de los 200 millones de dólares vigentes en el 2015, a 250 millones de dólares para este año.
La revisión de las políticas comerciales en el sector de telefonía móvil incluye, además, reducir el arancel de las piezas para ensamblar celulares del 3 al 1 %. En estudio está, explicó el ministro de Comercio Exterior, Diego Aulestia, exonerar del Impuesto a la Salida de Divisas a los ensambladores para fomentar la fabricación de teléfonos en el país.
El funcionario explicó también que desde este año es legal comprar un teléfono celular por courier. El cliente tendrá que pagar un arancel del 15 % y el IVA (12 % más).
El sector automotriz, que cerraba el año con la quiebra de una ensambladora, centenares de despidos en otra y el silencio de la resignación en las casas que venden vehículos importados ya armados, podrá experimentar en 2016 con la flexibilización de los cupos.
La asignación de límites para la importación ya no se hará, en el caso de las unidades completas, por empresa. Es decir, el Comex ha fijado una cuota global anual para todos, que se distribuirá por igual en cuatro trimestres. Este mismo régimen de distribución de cuota empieza a aplicarse también este enero para los celulares.
La cuota general para los vehículos será de 84.555 unidades (o 655 millones de dólares FOB), entre ensamblados en Ecuador e importados armados. Esta cifra, a juzgar por el gerente general de Ciauto, Pietro Pilo Pais, es “como liberalizar el mercado automotriz”, ya que la demanda, por la coyuntura, será de 60.000 vehículos al año, si es que no sigue debilitándose.
Para Ciauto, la resolución (que estará vigente hasta el 31 de diciembre) le da el espacio que necesitaban para crecer. Su cuota de importación, como ensambladora, ronda las 6.000 unidades y eso la iguala con las otras empresas pequeñas del sector.
En el reparto de cuota, el Comex sí ha sido específico en distribuir 23.285 vehículos (o 280,6 millones) para los importadores de CBU (unidad ya armada), 58.867 autos (o 359,1 millones) para ensambladoras (piezas CKD) y 2.403 (o 15,8 millones) para CKD de chasís. Este último rubro es para Ciauto, la ensambladora de Ambato, especialmente.
Con esta distribución, en la que ya no existe cupo para cada casa importadora (solo las ensambladoras lo mantienen), se flexibiliza el cupo del año anterior.
Si bien esas 23.285 unidades son menos que las más de 25.617 revisadas en febrero de 2015, el reparto permite que las empresas accedan a más cupo que en otros ejercicios.
“Los que tengan más capacidad financiera importarán más y consumirán el cupo más rápido”, plantea Pilo Pais, en referencia a la competencia que se va a generar. La cuota que no se utilice en un trimestre, no se podrá acumular para los siguientes (salvo las ensambladoras).
Eso conllevará, prosigue, a que se incorporen nuevos actores al mercado con mejores precios, y que los ya existentes hagan ofertas.
Estas resoluciones se suman a la retirada del primer 5 % de salvaguardias que el Gobierno deberá empezar a desmontar en enero. Una medida que podrá ser compensada con algún otro mecanismo, como el timbre cambiario, mencionó Aulestia, para frenar las importaciones e impulsar las exportaciones. Y es que la mano se afloja, pero aún no se abre.