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Si, pero...

Hay conceptos económicos que son “contraintuitivos”, es decir que su implicación a priori es contraria a la intuición o al sentido común. Uno de estos conceptos tiene relación con la variación en la tasa de empleo, que implica una reducción drástica de las tasas de interés, pues se entendería que al disminuir el costo del dinero hay un incentivo para que los actores económicos se endeuden y que esos recursos se transformen en inversión productiva.

Sin embargo, cuando el precio del dinero cae por debajo de su “precio sombra”, es decir la tasa de interés de equilibrio en un mercado perfecto (o digamos eficiente para el mundo real), el efecto inmediato es la generación de desempleo. Eso se produce al sustituir rápidamente capital por mano de obra (empleo) como factores de la producción.

Un efecto parecido ocurre con la disrupción que la tecnología produce en un sector industrial. Intuitivamente pensamos que el efecto de la tecnología desplaza a personas de sus trabajos, tal como lo hace una industria que se vuelve intensiva en capital (máquinas). No obstante, lo que ha ocurrido históricamente es que las personas desplazadas se ubican laboralmente en otros sectores donde se crearon plazas de trabajo.

Citemos por ejemplo la masiva mecanización agrícola que desplazó mano de obra, sin embargo esa mano de obra pudo irse situando precisamente en las fábricas que generó la segunda revolución industrial. Los antecedentes que confirman esa reubicación están dados por el bajo requerimiento de nivel de especialidad de la mano de obra, lo cual permitía una rápida absorción.

Pues bien, algo diferente está ocurriendo ahora. En primer lugar, la tecnología está llegando de manera masiva a casi todos los sectores de la economía; y en segundo lugar, los requerimientos de conocimiento laboral son mayores, y en ciertos casos muy especializados, para los individuos en los sectores de posible absorción de empleo. Eso nos confirma que debemos movernos rápidamente como país y como sector privado en la reformulación de nuestro modelo de educación. La tecnología transforma trabajos: sí, pero...