
La aceria china que se construye sin permisos
Clausura. Según informó en su momento el abogado Pedro Granja, que tomó el caso, la clausura de la construcción china se realizó el 5 de enero. Sin embargo, 12 días después, las labores continuaban.
Desde los escasos metros que separan la carretera de la entrada a la edificación, un sello de ‘clausurado’ es visible sobre la puerta que se cierra tras la salida de un carro negro. Fue el miércoles 17 de enero cuando un equipo de este Diario verificó la existencia de una empresa que se levanta en medio de los sembríos de cacao y banano en el recinto Beldaco, del cantón Milagro.
Los vecinos habían denunciado la presencia de esta planta de una empresa china y se levantaron las alarmas.
El caso se hizo público en redes sociales. El abogado particular Pedro Granja confirmó con la Empresa Pública Cuerpo de Bomberos de Milagro que esta empresa llamada Acería Xinlong no contaba con inspecciones realizadas por la entidad, ni se le habían emitido permisos durante el 2017.
La Secretaría del Agua también ofreció un certificado en el cual expone que no existe autorización de uso y aprovechamiento de agua, emitida para la acería.
“Primero nos dijeron que era una empresa china para motores, luego nos enteramos que era para acero”, comenta Elizabeth, una vecina que prefiere reservar su apellido “para evitar problemas”. Ella recuerda que fue por el mes de junio del año pasado cuando iniciaron las labores de construcción.
María Parra, otra de las residentes que teme por la industria en su recinto natal, advirtió los trabajos de maquinaria pesada. “Pasaban varias veces al día, máquinas y volquetes levantando polvo en esta calle que carece de asfalto. Por eso reclamamos primero. Y vinieron los del Municipio”.
En efecto, la directora de Comunicación del GAD Municipal, Stefany Moncayo, confirmó a EXPRESO que verificaron la situación y la empresa no contaba con los permisos de construcción, por lo que pusieron un sello de clausura para evitar que se siga edificando.
Eso sin embargo no los ha detenido, lamenta Roque Sacoto, propietario de un terreno contiguo a la edificación, cuya construcción le ha cortado el camino hacia sus parcelas.
Los trabajos siguen pese a lo sellos de clausura que se pegan y despegan cada vez que la maquinaria ingresa o sale.
Un empleado de la empresa, que funge como traductor, indicó que, en efecto, se trata de una acería, pero que aún no está operando. Dijo, fuera de grabadora, que sus jefes se instalaron en el sitio porque fueron mal asesorados, que sus contactos en el país les dijeron que podían seguir levantando la industria aunque no tuvieran los permisos correspondientes y que esos trámites se podían ir haciendo en simultáneo.
Él ofreció a EXPRESO gestionar una entrevista con su jefe el jueves 18 de enero, pero esta cita no se dio por “un imprevisto”. Hasta el cierre de esta edición, no se volvió a concretar una reunión.