Cartas de lectores | 2026: ¿Ratas, rateros y ratones seguirán en acción?

Arriba inicia la cadena del re-robo; primero roban las ratas, luego los rateros y finalmente los ratones, como mensajeros

Así se titula la excelente película de largometraje rodada en Guayaquil, presentada hace unos años.

Entretanto, hoy está en crecimiento y normalizada la presencia de la ratonera. Delincuentes que incluso consideran un honor ser llamados ‘mafia’, nombre ligado a lo arcaico de El padrino, película ‘bestseller’ que aún goza de prestigio en altos círculos sociales.

Como vivimos en una sociedad de ‘democracia inversa’, que controla de arriba hacia abajo, cabe clasificar a los delincuentes del mismo modo: arriba inicia la cadena del re-robo; primero roban las ratas, luego los rateros y finalmente los ratones, como mensajeros. Además, en un mundo global, nada grande relacionado con el robo es solo nacional.

¿Quién manda a nivel global? Las corporaciones transnacionales, conglomerados con más dinero que la mayoría de las naciones. ¿Cómo? Robando. Emplean a políticos y profesionales de alta jerarquía para imponer multimillonarios proyectos de saqueo de recursos naturales: minerales, agrícolas, pesqueros, acuícolas, turísticos, alimentarios, farmacológicos y armamentísticos. Lo ilegal se legaliza con apoyo de otros delincuentes: los rateros. Estos, al servicio de las ratas, actúan para legalizar lo ilegal con billete o plomo. Hay rateros no armados -abogados y ‘técnicos’ de alto vuelo- y armados, al servicio de ‘limpieza’ o creadores de imperios ilegales. Finalmente están los ratones, desde choferes hasta gerentes, en lo público o privado.

En resumen, una estructura corrupta instalada para quedarse, como la mafia en EE. UU., con más de 100 años de represión y matanzas, que hizo legendario a Al Capone, más famoso que presidentes democráticos.

El Papa habló de “mitos del éxito a cualquier precio, el poder sin escrúpulos y el bienestar vacío y superficial” (EXPRESO 28.12.).

Sin descentralizar la gobernabilidad y desconcentrar el capital, solo vamos a peor. Pero hay buenas noticias que deberían ocupar primeras páginas: comunidades que defienden sus territorios y barrios que se autoorganizan, como en Puembo (EXPRESO 29.12.). Es hora de pasar de espectadores a actores vivos de las transformaciones urgentes. Solo así desaparecerá la ratonera.

Federico P. Koelle D.