Las exhumaciones consisten en sacar los cadáveres de las tumbas para colocarlos en espacios más pequeños, después de 10 años.

15 anos sacando y enterrando cadaveres

La Fiscalía General ordenó la exhumación de tumbas que no tienen nombre. En la entrada del cementerio de Tumbaco se informa para que los usuarios decidan qué hacer con sus difuntos.

Hubo ajetreo. La familia de Patricio Tonato llegó al cementerio parroquial de Tumbaco para ayudarle en los quehaceres, pues fue la semana más visitada del año.

Él prácticamente ha pasado 15 años de su vida en medio de tumbas y ataúdes. No le teme a los muertos, sino a los vivos.

“Contrario a lo que se pensaría, acá no he visto ni fantasmas, ni malas energías”, dice.

Fueron los días previos a la celebración del Día de los Difuntos y el cementerio se puso a punto para recibir la visita de los familiares de más de cinco mil finados que reposan en el lugar.

Patricio, de 42 años, es el encargado de casi todo en el lugar. Cuando no está barriendo, está lavando los baños o pintando las paredes de los nichos.

Arregló la capilla para las misas que se celebraron en el pasado feriado. “Ampliamos el horario de atención hasta las ocho de la noche”, cuenta.

▶ Leer: Tradiciones del Día de Difuntos en Ecuador, explicadas según su origen

También se encarga de las exhumaciones a los cadáveres que han estado más de 10 años en las tumbas. Dice que ese trabajo se ha convertido en una rutina, solo debe estar pendiente de usar guantes y mascarilla por los olores que emana. “Los antiguos dicen que para evitar el mal aire hay que fumar o soplar trago”, relata. En efecto, cuando debe destapar ataúdes se prende un cigarrillo.

Patricio heredó esta labor de su padre, quien a su vez lo recibió “de un viejito” hace algunas décadas. “Ellos se jubilaron y me quedé yo”, indica.

Sin miramientos abre una especie de botadero, donde se encuentran los ataúdes oxidados y las flores secas de los velorios, pues nada dura para siempre.

Ahora él y otros funcionarios de la parroquia hacen el levantamiento de información de las tumbas que no tienen nombre, ni fechas. “La Fiscalía inició un proceso de exhumaciones para la búsqueda de personas perdidas”, explica.

De hecho, junto a la puerta de la iglesia hay un letrero en el que se comunica a los usuarios sobre la orden judicial de abrir los nichos. “Se realizará en los próximos días la inspección física en el cementerio parroquial y la cripta de la iglesia por parte de la Fiscalía y Dinased”, reza el documento.

Los nichos sin identificación serán catalogados como NN, por lo que solicitan la actualización de los datos.

Según Patricio, son las tumbas antiguas las que más presentan este tipo de problemas, pues no había un registro para los muertos. “Incluso cuando cumplían los diez años y no había quién los reclame se los ponía en una fosa común”, explica.

Ahora, con una nueva administración, se espera lo más pronto posible para que los familiares decidan qué hacer con sus difuntos.

Su esposa, dos de sus hijos y su suegro lo acompañaron días antes del feriado de muertos. Arreglaron las escaleras, limpiaron y pintaron algunos nichos. Él se encargó de trapear la capilla y de colocar las flores y las velas para las ceremonias.

La muerte para él es una etapa más de la vida. Convive con ella todos los días, de 08:30 a 17:30.

60 años

Origen del cementerio

Patricio cuenta que iba al cementerio de Tumbaco desde que era niño, por lo que tendría más de seis décadas de existencia. Se lo atribuye al padre Meneses, de quien se erigió un mausoleo a la entrada. Él habría vendido las herencias de su familia para comprar el terreno y construir un camposanto para los parroquianos. Ahora existen más de cinco mil tumbas.