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1.762 saltos desde el cielo

Carlos Meza es el infante de Marina activo que más veces se ha lanzado. Ahora es jefe instructor.

1.762 saltos desde el cielo

El sargento y paracaidista Carlos Meza Lainez saltó por primera vez desde una aeronave en 1998, a los 21 años. Dos décadas después, este infante de marina porteño acumula 1.762 lanzamientos.

Reconoce que el miedo es normal, pero afirma que hoy esto se ha convertido para él casi “en una costumbre”.

“La adrenalina que se siente a la vez es reconfortante; la primera vez sentí que flotaba sobre una piscina”, expresa.

Según Meza, en caída libre el descenso tiene una velocidad de seis segundos por cada mil pies. Normalmente ellos saltan desde 12.000 pies y deben abrir el paracaídas a los 4.000. Es decir, son 48 segundos en caída libre. Luego, hasta tocar tierra pasa el minuto.

Seguramente desde arriba se debe apreciar un paisaje espectacular, pero Meza asegura que apenas si lo mira y solo como referencia, para confirmar que está bajando en la zona establecida. Más bien él baja concentrado en seguir el procedimiento de manera correcta y en vigilar el medidor de altura para abrir el paracaídas en el momento preciso.

Su interés por los saltos surgió del anhelo de ser igual a los paracaidistas de la fuerza naval de EE. UU. Y no fue solo un deseo. Tras terminar su entrenamiento local en 1998, viajó al país del norte para capacitarse como instructor ‘tándem’ y de caída libre acelerada. En la Escuela de Infantería de Marina hoy es jefe y maestro de salto.

Curiosamente, esta no fue la vida que imaginó de joven. Con sonrisas rememora que su sueño era ser mecánico. A los 19 años aplicó a un trabajo que le fue negado a pesar de ser el más calificado, porque no había hecho el servicio militar obligatorio.

Pero el destino le dio esa opción. Al regresar a casa compró un periódico y encontró un anuncio de la Infantería de Marina. En su familia nadie es militar, marino o policía. Pero él decidió probar.

Una vez graduado, por obtener la primera antigüedad, fue becado a la Escuela de Fuerzas Especiales del Ejército Ecuatoriano para realizar el curso de paracaidismo. Con el tiempo cada salto sumó experiencia, destreza y perfeccionamiento.

Ahora su familia teme por él en cada salto, pero le desean suerte. En la institución el récord es de 1.900 saltos, una cifra que él espera superar antes de su retiro de la entidad.

Proceso de entrenamiento

Los infantes de Marina que optan por el paracaidismo reciben un entrenamiento de cuatro semanas. Los alumnos aprenden los códigos para comunicarse con el comando, así como maniobras para estabilizarse y manipular el equipo de paracaidismo, explica el instructor Javier Echeverría.

Aquello lo aprenden en fuselaje o avión falso que les permite simular la acción como real y en las torres de conducción que simulan el descenso.

La cuarta semana es de aplicación con el vuelo real en una aeronave que culmina con el salto de graduación.

“Hay gente que al momento de saltar, en la puerta, se bloquea”, dice Diego Díaz, jefe de curso de paracaidismo. “Lo que hacemos es motivarlos para que finiquiten la meta”.

Tipos de saltos

Paracaidismo de banda

Altura de 1.200 pies. El paracaidista es sostenido por una banda, misma que rompe de forma automática el cordón que sujeta la maleta con el paracaídas.

Salto libre básico

Altura de 1.200 pies. Se entrena en caída libre. No hay banda que sostenga al paracaidista. Prima la estabilidad en el descenso. Es practicado por civiles como deporte.

Salto libre operacional

El paracaidista salta con mochila, fusil y máscara de oxígeno. Se realiza en operaciones de infiltración, con saltos de 25.000 o 30.000 pies para no ser detectados por radar.

Salto Tándem:

El paracaidista o instructor puede llevar a otra persona, un médico o enfermero, cuyo acceso no pueda darse por vía terrestre o marítima.

Tipos de emergencias

CIRU

El paracaídas sale de la bolsa pero no se abre completamente, sale en forma de un cigarro.

Mae West

Una de las cuerdas del paracaídas se cruza sobre la cúpula y ocasiona la formación de dos senos. Se debe accionar el paracaídas de reserva y recoger el principal para descender.