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Diario Expreso Ecuador

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Alcaldes con 25% de votos en Ecuador: ¿sirve la segunda vuelta o es un falso remedio?

Expertos en temas electorales dicen que aplicaría para ciudades grandes. Su eficacia no resuelve mala calidad de representación, dicen.

Foto referencial, creada con IA, sobre elecciones de segunda vuelta para alcaldías.

Foto referencial, creada con IA, sobre elecciones de segunda vuelta para alcaldías.Imagen generada con Google Gemini.

Rosero Mariela
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Lo que debes saber:

  • La segunda vuelta para alcaldes divide a expertos: unos ven más legitimidad y otros advierten mayor fragmentación y costos altos.
  • Analistas cuestionan que el balotaje corrija la dispersión del voto y plantean mejorar la oferta política en Ecuador.
  • Ecuador elegirá 222 alcaldes el 29 de noviembre; expertos dicen que el balotaje podría aplicarse en las ciudades más grandes.

En cada ciclo electoral reaparece este debate en Ecuador: si una ciudad puede gobernarse con alcaldes elegidos con apenas uno de cada cuatro votos. Para algunos sectores, ese nivel de respaldo les resta legitimidad y complica la gobernabilidad. Por lo que se habla sobre la conveniencia de introducir una segunda vuelta en elecciones seccionales.

Sin embargo, politólogos y especialistas en sistemas electorales relativizan esa idea. Sostienen que el problema no radica en la ausencia de balotaje sino en la calidad de la oferta política y en la fragmentación del sistema de partidos.

El exvocal del Consejo Nacional Electoral, Luis Verdesoto, lo resume así: la dispersión del voto es, ante todo, consecuencia de la baja calidad de candidaturas y de sus estructuras de apoyo. “La segunda vuelta no corrige esas deficiencias”.

Verdesoto recuerda que, en el caso de elecciones presidenciales, el balotaje permite construir mayorías mediante acuerdos entre votantes y fuerzas políticas. Pero subraya que ese mecanismo responde a dinámicas nacionales, donde se agregan consensos de mayor escala.

“No necesariamente funciona igual en el ámbito local, especialmente en cantones pequeños”, señala.

Además, plantea un problema práctico: extender la segunda vuelta a todas las alcaldías implicaría un incremento significativo del gasto electoral y de la movilización institucional. 

Por eso, Verdesoto opina que antes que modificar el sistema, el debate debería centrarse en elevar las exigencias para candidaturas y mejorar la calidad de la representación política.

También adelanta que incluso en elecciones presidenciales el efecto del balotaje es limitado: las alianzas que se forman entre la primera y la segunda vuelta suelen ser coyunturales y no siempre se traducen en gobernabilidad sostenida.

En otros países, la segunda vuelta en elecciones locales es excepcional y suele aplicarse solo en grandes ciudades en Francia o Italia, dice.

Tal vez, la segunda vuelta aplique para ciudades grandes

La politóloga Melania Carrión recuerda que durante la reforma al Código de la Democracia de 2020 se discutieron propuestas en esa línea, pero no prosperaron. Según su análisis, trasladar el balotaje al nivel local podría incluso generar efectos contraproducentes.

La segunda vuelta está pensada para contextos donde se busca formar coaliciones amplias para el ejercicio del poder. Pero en lo local, donde la polarización es menor, podría no tener el mismo efecto, explica.

Carrión cuestiona además uno de los argumentos más extendidos: que el balotaje reduce la fragmentación. “La evidencia empírica muestra lo contrario: incentiva la proliferación de candidaturas en la primera vuelta, bajo la lógica de negociar apoyos en la segunda”.

Para la académica, el debate no debería plantearse en términos generales. “No se trata de aplicar la segunda vuelta en todos los cantones. Si acaso, podría discutirse un diseño institucional diferenciado para grandes ciudades, como ocurre en Brasil”, apunta.

En esos casos, añade, el balotaje podría tener efectos positivos: obligar a los candidatos a ampliar su base electoral y a diseñar políticas públicas con mayor alcance territorial.

El balotaje no es una garantía de gobernabilidad. Se arman fórmulas mayoritarias para que fuerzas apoyen a un candidato, en comicios, pero no en los concejos.Melania Carrión/ politóloga

Diferentes posiciones de dos políticos sobre balotaje a escala local

El legislador y presidente del PSC, Alfredo Serrano, no cree que haga falta una segunda vuelta ni para elegir alcaldes ni prefectos. “Nos saturamos de elecciones, se invertiría demasiada plata. En gran parte de las ciudades hay bastantes candidatos”, comenta.

En las elecciones seccionales del 29 de noviembre del 2026 se elegirán 222 alcaldes, 909 concejales y 23 prefectos. Costarán más de 100 millones de dólares.

Una opinión diferente tiene Luis Fernando Torres, exdiputado y padre del actual presidente de la Asamblea Nacional. “A fin de que los alcaldes tengan una mayoría sólida, la idea de un balotaje es interesante, lo que sí es cierto es que fomentará la proliferación de más candidatos en la primera vuelta. La misma lógica debería aprobarse al régimen de prefectos”.

Hay un candado, no se puede introducir segunda vuelta para noviembre 2026

Más allá de esta postura, el analista electoral Alfredo Espinosa introduce un elemento necesario: los límites legales. Explica que, frente a los próximos comicios, existe un “candado” institucional que impide modificar las reglas del juego. 

“No se pueden realizar reformas al Código de la Democracia durante un proceso electoral en curso; debieron hacerse al menos un año antes, en el contexto de la reforma de 2025”, precisa.

Aun así, Espinosa considera que el debate es pertinente. Apunta que en otros países de la región existen mecanismos de segunda vuelta en elecciones subnacionales, como ocurre en Bolivia para gobernadores o en Brasil para alcaldías de grandes ciudades. 

En su criterio, un modelo similar podría adaptarse al caso ecuatoriano, aplicándolo solo en capitales provinciales.

El problema, apunta, es la fragmentación del sistema político. Remarca que Ecuador no tiene casi 400 organizaciones, como en 2013. Son 235, pero “considerando la densidad geográfica, el número aún es abultado, tomando en cuenta que la mayoría de ciudadanos desconoce cuáles son y a sus directivos, por lo que se vuelven un vehículo electoral que permite el alquiler o la aventura de cualquier persona”.

Se debería limitar al 20 %, la figura de invitación para participar como candidatos a alcaldes, concejales y prefectos.Alfredo Espinosa/ analista electoral

La opinión de un exalcalde sobre segunda vuelta electoral:

El exalcalde de Loja, José Bolívar Castillo, cuestiona la incorporación de una segunda vuelta para elegir alcaldes. Señala que el balotaje puede propiciar “los famosos pactos para distribuir el poder, las tronchas”, lo que terminaría en un municipio “parcelado”.

Castillo considera que debe respetarse el poder otorgado a una autoridad local. Cuestiona las reformas electorales de 2020, que establecieron el voto en plancha: “No se elige a personas, sino un paquete cerrado”.

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