SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Las Bestias del Fakir: los discípulos de Kléver Viera llevan su memoria a escena

Danza, teatro y documental se cruzan en un montaje construido a partir de archivos y recuerdos del coreógrafo ecuatoriano, fallecido en 2025

El montaje se estrenará el 30 de septiembre, a las 19:00, en el Teatro México de Quito.

El montaje se estrenará el 30 de septiembre, a las 19:00, en el Teatro México de Quito.Cortesía

Mariella Toranzos
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Un encuentro con el legado de un bailarín histórico

  • Sus alumnos retomaron ideas que quedaron abiertas tras su muerte y las transformaron en Las Bestias del Fakir, un montaje entre la memoria, la danza y el documental.
  • La obra también revisa sus últimos años y las condiciones del oficio artístico.

El 27 de abril de 2025, los planes que Kléver Viera había dejado en marcha se detuvieron de golpe. Después de casi cincuenta años dedicado a la danza, el bailarín, maestro y coreógrafo ecuatoriano murió, dejando pendientes nuevos montajes y proyectos que todavía buscaban llegar al escenario.

Pero algunas de esas ideas se negaron a quedarse quietas. En los meses siguientes, Gabriela Vinueza, quien trabajaba junto a Viera antes de su muerte, y Caymo Pizarro, con quien también había imaginado futuras propuestas, comenzaron a recoger los hilos que habían quedado sueltos.

De ese ejercicio nació Las Bestias del Fakir, una obra que reúne danza, teatro y documental para recuperar parte del universo que Viera construyó durante décadas y hacerlo pasar, esta vez, por los cuerpos y las voces de quienes aprendieron junto a él. El montaje se estrenará el 30 de septiembre, a las 19:00, en el Teatro México de Quito.

“Cuando Kléver falleció, nos sentamos y dijimos: ‘Bueno, vamos a seguir con esta idea, con este sueño, con este anhelo’. Luego salieron unos fondos y ahí pudimos plasmar todas esas ideas que teníamos y desarrollar este proyecto”, recuerda Pizarro, directora del montaje.

Retomar aquello que Viera había imaginado trajo consigo una primera pregunta: para qué hacerlo. La respuesta empezó a aparecer al mirar lo que había dejado en quienes pasaron por sus procesos de formación. A lo largo de su trayectoria, el coreógrafo trabajó en Ecuador, América Latina y Europa y creó el Taller Permanente de Investigación Escénica (TPIE), un espacio dedicado a la formación, la investigación y la creación. Con los años, sus alumnos tomaron caminos distintos: algunos permanecieron en el país; otros llevaron fuera los conocimientos adquiridos junto a él.

“Para nosotros fue una prueba muy fuerte tratar de entender para qué hacíamos esta obra. Yo me empecé a fijar mucho en todo lo que Kléver había dejado, en cuál era su legado”, explica Pizarro.

Esa búsqueda terminó por definir la forma del montaje. Las Bestias del Fakir no intenta reconstruir cronológicamente la vida de Viera. La recupera a pedazos, desde la memoria corpo-oral de sus aprendices, los materiales de archivo y las experiencias de quienes compartieron con él. De allí surgió también la decisión de cruzar el documental con la danza y el teatro.

La obra está dividida en dos actos: Sueños inalcanzables y Una muerte solitaria.

La obra está dividida en dos actos: Sueños inalcanzables y Una muerte solitaria.Cortesía

Tras las huellas del maestro

La propuesta se articula alrededor de dos piezas audiovisuales. La primera funciona como un falso documental y sigue a los alumnos —esas “bestias del fakir” formadas dentro de su universo creativo— y los sueños que alguna vez compartieron con el maestro. La segunda cambia el registro y se acerca a Viera desde los testimonios de quienes lo conocieron, para indagar en aquello que dejó más allá de la técnica y el movimiento.

Ese legado se construyó a lo largo de casi cinco décadas, en las que la formación ocupó un lugar central en su trabajo. En paralelo, sus montajes fueron dando forma a un repertorio habitado por personajes y universos que atravesaron distintas etapas de su trayectoria.

Algunos de ellos vuelven ahora a escena. La Muerte Enamorada, La Anfisbena, El Angelote, El Niño del Floripondio y Espacio Me Ha Vencido reaparecen en Las Bestias del Fakir. La obra los cruza con los recuerdos de sus discípulos, materiales de archivo y los últimos años del coreógrafo, en un recorrido que salta entre distintos momentos de su vida y su trabajo.

De lo íntimo a lo público

La obra está dividida en dos actos. Sueños inalcanzables se mueve alrededor de la ilusión del éxito, los proyectos y aquello que alguna vez pareció posible. Una muerte solitaria, en cambio, se aproxima al último periodo de la vida de Viera, al duelo de quienes permanecieron cerca y a las conversaciones que no llegaron a ocurrir. En ese tránsito aparece además otra discusión: qué sucede con quienes envejecen después de dedicar décadas a la creación y bajo qué condiciones económicas, laborales y médicas lo hacen.

La pregunta rebasa la historia de Viera. En Ecuador, la Ley Orgánica de Cultura reconoce desde 2016 el acceso de artistas y gestores culturales a la seguridad social, y el IESS contempla una modalidad de afiliación para quienes constan en el Registro Único de Artistas y Gestores Culturales (RUAC). Sin embargo, para quienes trabajan de manera independiente, los ingresos variables, la temporalidad de los contratos y los periodos sin empleo pueden dificultar la continuidad de los aportes y, con ello, el acceso a una pensión al llegar a la vejez.

“El homenaje también se convierte en una pregunta urgente sobre el oficio artístico y la precarización de la vida de quienes dedican décadas a la creación. La obra plantea la necesidad de reconocer el trabajo de los artistas y de garantizar condiciones dignas para quienes envejecen después de haber entregado su vida al arte, incluyendo jubilaciones justas y atención médica prioritaria”, añade Pizarro.

En escena estarán alrededor de quince intérpretes, entre ellos diez bailarines y una actriz.

En escena estarán alrededor de quince intérpretes, entre ellos diez bailarines y una actriz.Cortesía

Un emotivo reencuentro

Una decena de co-creadores e intérpretes sostiene el trabajo escénico: Melissa Salinas, Angélica Montúfar, Nicole Reina Bastidas, Maricela Rivera, Paula Ullauri, Gabriela Sarango, Pedro Sarzosa, Camilo Pacheco, Omar Bonilla y Andrés Barzola. A ellos se suman otros participantes hasta completar alrededor de quince personas sobre el escenario. La decisión de trabajar con un elenco amplio tampoco es casual: el montaje recupera las dimensiones que solían tener algunas de las propuestas de Viera y, con ellas, la convivencia entre cuerpos, personajes y distintos lenguajes.

El regreso, sin embargo, comenzó fuera del escenario. Volver a reunir a los artistas significó hacer coincidir agendas, reorganizar ensayos y encontrar nuevamente una dinámica común. Para Pizarro, ese fue uno de los principales retos del proceso.

“Todos vienen de lugares distintos. Antes sí trabajaban juntos, pero después se separaron y cada quién tomó su propio camino. Entonces se trataba también de que se diera ese reencuentro. Todos son grandes bailarines y había que combinar todos esos elementos. Pero hay algo que nos une: fuimos muy cercanos a Kléver. Por eso, a pesar de los desafíos, nos dimos el tiempo para hacer esta obra”, cuenta.

Esa historia compartida terminó funcionando también como un punto de encuentro entre las distintas áreas del montaje. La danza convive con las piezas documentales, la actuación y una propuesta sonora que incluye música interpretada en vivo por Daniel Troya y Sociedad Bohemia.

“Siento que la presencia de Kléver, de alguna forma, ha hecho que los demás lenguajes puedan incidir de una manera un poco más natural”, explica la directora.

Más allá del escenario

El estreno será apenas el primer paso para Las Bestias del Fakir. La intención es que la obra continúe circulando por festivales, pero también que llegue a universidades y colegios. El motivo está en el propio material que recupera: técnicas, métodos de trabajo y formas de construir una puesta en escena que Viera desarrolló y compartió durante décadas.

“La idea es ir hacia universidades, colegios y festivales para seguir esparciendo ese conocimiento y las técnicas de Kléver. Más que tomarlo solamente como un espectáculo, es también un acto político de compartir el arte”, explica Pizarro.

Ese recorrido comenzará el 30 de septiembre, a las 19:00, en el Teatro México. La entrada general cuesta $8 y habrá un descuento del 50 % para artistas con RUAC, adultos mayores, personas con discapacidad y estudiantes con carné. 

tracking