Teatro y TV
Miriam Murillo sobre doña Esther: “Me metí mucho en el personaje, lo vivía y lo sentía”
La actriz habla de su vínculo con la madre de El Cholito, un personaje que marcó su trayectoria en televisión porque lo considera muy especial

Miriam Murillo repasa su trayectoria, recuerda a doña Esther y cuenta cómo la maternidad influyó en uno de sus personajes más queridos.
Lo que debes saber
- Cuenta cómo se involucró profundamente con el papel, al punto de inspirarse en su hija Ámbar para interpretarlo.
- También recuerda con tristeza la muerte del personaje en El Cholito Forever, la difícil grabación de la escena y la reacción de los espectadores.
- La actriz dejó la carrera de Medicina para dedicarse a la actuación, pese a la oposición de su madre.
Miriam Murillo ha interpretado muchos personajes a lo largo de su carrera, pero hay uno que ocupa un lugar especial: doña Esther, la madre de El Cholito. En El Cholito Forever, producción estelarizada por David Reinoso, su personaje tuvo un desenlace inesperado y triste: murió. En la segunda temporada volverá a través de flashbacks.
La actriz, esposa de Augusto Enríquez, mantiene una agenda muy ocupada en las tablas. El próximo mes, en el teatro Las Cámaras, protagonizará La última seductora, junto a Cecilia Cascante y Carla Sala, bajo la dirección de Jorge Toledo.
En ese mismo escenario también participará en Las chicas OnlyFans. Y, durante los miércoles de este mes, estará en el Sánchez Aguilar como parte del elenco de La gran boda, donde le da vida a la madre de la novia, el personaje de Claudia Camposano.
Miriam inició su carrera en 1981. En teatro debutó con La abuela y, en televisión, ha intervenido en producciones como La PPG, Sin ánimo de ofender, La niñera, La novela de El Cholito, El secreto de Toño Palomino, La pareja feliz, Mostro de amor, Así pasa y Tres familias.
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Lo curioso es que, en un principio, la actuación no estaba entre sus planes. La descubrió casi por casualidad con Ernesto Suárez en los talleres de El Juglar, mientras buscaba una manera de escapar de la casa. “Yo era rebelde, quería andar en la calle. Así evitaba pelearme con mi mami (Rosa), quien era enfermera. Ernesto nos decía que el arte no es un pasatiempo, sino algo serio. Dejé botada la carrera de Medicina sin decirle nada a mi mami”.
Cuando se enteró, “casi se muere y me dio una paliza. No entendía que hubiera dejado Medicina por el teatro. Ella ya me tenía hasta trabajo. Luego estudié Tecnología Médica, también la dejé; me faltaba un semestre para terminar. Pero no me arrepiento”.
Su madre nunca quiso que sea actriz
¿Con el paso del tiempo, su madre aceptó que siguiera otro camino?
Más o menos. Todavía cree que la actuación es un chiste. Mi mamá tiene 82 años.
¿Qué le dice cuando ve que le piden fotos o la gente la saluda?
Ella se siente orgullosa, pero después se le olvida. Me dice que cuide mi vestir, que debo lucir bien porque soy una artista, así sea que vaya a la tienda a comprar cualquier cosa. Pero cuando le digo que estoy trabajando, quiere que deje los ensayos o las grabaciones. Me pide que la lleve a una consulta médica o a los bingos.
Ya ha trabajado varias veces con Jorge Toledo. ¿Cómo es aquello?
No he tenido problemas con él. Es estricto, pero ya le he cogido el golpe.
¿Qué tal la experiencia de compartir con Carla Sala?
Es una de las seductoras de la puesta en escena. Es la primera vez que trabajo con Carla. Es divertido y, a veces, le da vergüenza decir ciertas expresiones. Cecilia y yo la guiamos.
De todos sus personajes, ¿cuál es el más especial para usted?
Doña Esther, la madre de El Cholito. Iba a ser la mamá de Flor María Palomeque, pero Jorge Toledo quería que fuera la de El Cholito, sabía que, como el personaje es feo, le iban a hacer bullying. Yo, como madre, tenía que sacar las garras por mi único hijo. Me inspiré en mi hija Ámbar, también hija única. Me metí mucho en el personaje, lo vivía y lo sentía.
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¿Qué sintió cuando le dijeron que doña Esther iba a morir?
José Romero me lo dijo antes de firmar. Al principio pensé que era por presupuesto. Me dio pena. Jorge consideraba que no era indicado que muriera porque doña Esther es el complemento de El Cholito, su estabilidad. Querían cerrar la primera temporada con un momento muy dramático. Por ello, a mi personaje le regresó el cáncer y falleció. Tanto a David como a mí nos dolió ese desenlace.
"Fue horrible meterme en un cofre mortuorio"
¿Cómo fue grabar la escena de su muerte?
Fue horrible porque tuve que meterme en un cofre mortuorio. En 15 minutos grabaron las escenas. Además, esa caja era incómoda; no consiguieron una más grande. Tenía que aguantar la respiración. En la segunda parte habrá flashbacks, un recurso para regresar al pasado.
¿Y qué ocurre cuando el público la reconoce en la calle después de la muerte de doña Esther?
Algunos me dijeron que habían dejado de ver la telenovela porque me mataron. Una señora me pidió que le mandara un video a su hija de 10 años, quien lloraba porque no entendía lo que había pasado. Tuve que hacerlo y explicarle a la niña que era solo un personaje. La otra temporada se verá, creo, en marzo de 2027.
Ser esposa de un actor y director como Augusto Enríquez debe tener sus ventajas y desventajas.
Nos casamos en 1992. Ninguno de los dos es celoso. Al principio fue complicado. Regresamos de Argentina, donde estudiamos, y estábamos al frente del grupo Kurombos. A veces, por trabajo, nos peleábamos y así nos íbamos a casa. Cuando participé en Juego de manos, una grabación nos exigió mucho tiempo de trabajo: desde las ocho de la mañana hasta las cinco del día siguiente.
Mi mamá y Augusto estaban preocupados. En esa época no había celulares. Se enojó y discutimos; se armó un relajo. Yo estaba cansada. Al día siguiente regresó a ofrecerme disculpas. Nos dimos cuenta de que no era sano seguir de esa manera, que lo profesional no tenía que ver con lo personal. Aprendimos a separar el trabajo de nuestra relación.
Su deseo de ser madre
¿Fue por la poca disponibilidad de tiempo que solo quiso tener una hija?
No pude tener más. Al regreso de una función en Cuenca, llevamos a lavar el vestuario. El chico que manejaba la camioneta se accidentó contra un tráiler y salí disparada por el parabrisas. Gran parte de mi cuerpo se golpeó y debieron hacerme radiografías.
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Días antes me había hecho exámenes y, supuestamente, no estaba embarazada. Después supe que sí, el doctor me dijo que había muchos riesgos de que la criatura naciera enferma. Fue una decisión horrible. Pensaba que Dios me iba a castigar. Me operaron. Sentí que me moría. Augusto me dijo que él también lo sintió. Cuando nos fuimos a Argentina, me puse la T de cobre.
Después de todo lo vivido, ¿cuándo logró convertirse en madre?
Recuerdo que destiné todo mi sueldo de Sí TV para hacerme un tratamiento. Un doctor me dijo que tenía las trompas cerradas o calcificadas. Nunca sentí nada. Tuve que ingresar al quirófano. Siempre me hacía pruebas caseras.
En una de ellas sentí que estaba esperando un hijo. Me hicieron un examen y salió positivo, pero en la ecografía no aparecía nada. La niña se había escondido de tal manera que no se la veía. Nunca más pude quedar embarazada. Dios me mandó a alguien que me dijera mamá.
¿Y El Cholito también terminó llamándola mamá?
(Risas) El Cholito también me decía mamá. Cuando grabamos la historia de El Cholito, hace años, mi hija lloraba porque le hacían bullying en la escuela. La llamaban La Cholita y quería que dejara la televisión. Tuve que hablar con la profesora para que dejaran de molestarla.
¿Su hija mostró interés por la Medicina o por el arte?
Estudia Audiovisuales. Creo que prefiere estar detrás de la pantalla, no al frente.
Aún siente pánico en el escenario
Usted vivió la oposición de su madre cuando decidió dedicarse al arte. ¿Diría que con su hija ha sido diferente?
Yo la apoyaría en todo. Tiene carácter, siempre lo ha tenido desde niña. En una ocasión pagué un año de danza y ni a los dos meses se salió. No voy a obligarla; hacía berrinche.
¿Alguna vez sufrió pánico escénico?
Cuando recién empecé en teatro. Presenté un monólogo para una graduación. Se me olvidó el texto y no pude continuar. La mente se me puso en blanco, me puse a llorar y a temblar. Quería que la tierra me tragara.
Salí corriendo y Ernesto Suárez me dijo que no podía dejar dos años de estudios. Yo le decía que no servía para la actuación. Me dio pánico escénico. Aunque no regresé al escenario en ese momento, no dejé la carrera.
Después de tantos años sobre las tablas, ¿todavía siente temor?
Yo puedo presentar varias funciones de una obra, pero siempre me dan nervios antes de salir. Hasta se me seca la garganta. Luego todo fluye. Hay que seguir y vencerlo porque, de lo contrario, no lo superas. Me gusta que me dé nervios en cada función; siento la adrenalina.
En esta época, muchos actores aprovechan la temporada para presentarse en espectáculos circenses. ¿Qué planes tiene para octubre?
Nos vamos al Oriente con Cecilia, Martín Calle y Kevin Chapin