Opinión

La OTAN y su problema con EE. UU.

La idea de la conformación de la OTAN tenía un objetivo principal. Evitar la expansión de la Unión Soviética en plena Guerra Fría.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (en inglés, NATO) es una alianza militar intergubernamental que se rige por el Tratado del Atlántico Norte firmado el 4 de abril de 1949. Constituye un sistema de defensa colectiva, en el cual los Estados miembros acuerdan defender a cualquiera de sus miembros si son atacados por una potencia externa. La sede está en Bruselas (Bélgica) y sus 29 Estados miembros abarcan Norteamérica y Europa. Además, 21 Estados no miembros colaboran dentro del programa Asociación para la Paz, con otros 15 involucrados en programas de diálogo y 9 como socios globales. En 2017, el gasto militar combinado de los 29 países fue el 52 % del gasto militar mundial.

Caída del Muro de Berlín. 

Luego de la caída del Muro de Berlín en 1989, la organización intervino dentro de la guerra de Yugoslavia, lo que se convirtió en la primera operación conjunta de la OTAN. Ante la creciente expansión socialista, se decidió crear una alianza defensiva más amplia que la Unión Europea Occidental, por lo que se llevaron a cabo negociaciones entre EE. UU., Canadá y los países de la Unión Europea Occidental.

El último elemento a tener en cuenta en el proceso de integración de EE. UU. pasó por la necesidad de sortear la dificultad que suponía una prohibición en su Constitución de aliarse militarmente en tiempos de paz. El 11 de junio de 1948 se dio luz verde la anexión a la Alianza Atlántica. Después de la constitución de la OTAN, 9 países fueron sumándose.

En 1954, la Unión Soviética propuso su unión a la OTAN, con el objetivo de mantener la paz en Europa, pero los aliados se opusieron. Esto, junto con la incorporación de Alemania Occidental a la organización el 9 de mayo; tuvo como consecuencia la creación del Pacto de Varsovia (14 de mayo de 1955) por la Unión Soviética y sus aliados. Este pacto se considera la respuesta formal a la OTAN, poniendo de manifiesto los dos bandos opuestos de la Guerra Fría.

Fin del Pacto de Varsovia. 

Después de la disolución de la Unión Soviética en 1991, el Pacto de Varsovia quedó disuelto. La OTAN reformuló sus objetivos y actividades hasta apropiarse de la seguridad de todo el hemisferio norte. En lo político, mejoró sus relaciones con los antiguos miembros del bloque del Este. Incorporó a varios miembros del que fue el Pacto de Varsovia. La República Checa, Hungría y Polonia se unieron a la Alianza Atlántica el 12 de marzo de 1999.

Problemas con Trump. 

Trump ha arremetido contra la OTAN desde que era candidato a presidente, cuando la calificó de “obsoleta”. En su visita a la sede de la OTAN en mayo de 2017, evitó mencionar su compromiso con el deber de defensa colectiva entre los aliados. Pese a estas opiniones y actitudes, Trump ha recibido en la Casa Blanca al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y ha celebrado que los países miembros hayan “mejorado mucho” en el reparto de las cargas económicas de la alianza militar atlántica.

Ha anunciado que habrá un aumento del gasto militar de 100.000 millones de dólares por parte de los socios europeos para el fin de 2020, pero ha advertido que algunos países deberían gastar todavía más en defensa. En concreto, ha señalado a Alemania, país que, asegura, “todavía no paga lo que tendría que pagar”. En una breve comparecencia conjunta en la Casa Blanca, el presidente ha vuelto a quejarse de que EE. UU. contribuye desproporcionadamente a una organización que “básicamente es para la defensa de Europa”.

“Protegemos a países que luego se aprovechan de nosotros en el comercio”, ha señalado. Pero ha calificado de “excepcional” su relación con el secretario general, quien ha agradecido al presidente su “firme compromiso” con la alianza. “La OTAN es más fuerte desde que yo soy presidente”, ha concluido Trump.

Conclusión. 

La idea de la conformación de la OTAN tenía un objetivo principal. Evitar la expansión de la Unión Soviética en plena Guerra Fría, tanto en países europeos como americanos, tal cual el caso de Cuba. En su primera parte tenía objetivos políticos pero luego se formó como una gran potencia militar. Con el ingreso de EE. UU., se constituye posiblemente en la mayor fuerza militar que ha habido en la historia de la humanidad.

Trump reclama que es desproporcionada la carga económica y militar con la que colabora EE. UU., ya que se trata de la defensa del continente europeo y, por ese motivo exige que los países miembros aumenten sus presupuestos militares.

La cuestión de fondo, sin duda, es el dinero. En el 2014 los países de la OTAN se comprometieron a llegar al 2 % del PIB en gasto en defensa en el 2024. Este año solo 8 países cumplirán. Trump se siente engañado y tiene parte de razón, pero solo parte, pues en la reunión de Gales se pactó acabar con los recortes de defensa en función de la situación de cada país. Trump califica a sus socios de “morosos porque EE. UU. tiene que pagar por ellos”. Incluso pidió elevar el gasto de defensa no ya al 2 % sino al 4 %. Como no sabe callarse se quejó de que “Alemania es rehén de Rusia y es muy triste que gaste miles de millones en comprar gas y petróleo a Moscú mientras EE. UU. gasta miles de millones en defenderla de Rusia”.