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Doctrinas Monroe/Donroe/Danroe

En Carondelet piensan que les otorgamos un cheque en blanco para someternos cual esclavo en plantación.

La extirpación en Venezuela de Nicolás Maduro fue, para muchos, el mejor inicio del 2026. Con matices más o menos intensos era el fin de un gobierno poco transparente y peor tolerante. Sin embargo, la sonrisa empezó a tornarse en una mueca de preocupación al saber que la premio Nobel de la Paz, Sra. Machado, era incinerada en la pira del poder político real y con ella Don. Edmundo González, supuesto presidente legítimo de Venezuela. En cuestión de varias horas el mensaje del Donald Trump quedaba claro, no intervenimos al rescate de la democracia ni a reivindicar libertades civiles, estamos para garantizar el uso geopolítico del petróleo venezolano y asegurar nuestro patio trasero, o sea, donde estamos todos nosotros. La transición hacia nuevas autoridades quedaba en veremos. Como un relámpago Trump nos enrostraba la Doctrina Monroe (1823).

Fue enarbolada en su momento para marcar terreno frente a Europa, señalando que el continente es área de esencial e íntimo interés estadounidense. O sea, la filosofía que la animó era básicamente defensiva, sin embargo, no dejó de ser usada para explicar el intervencionismo de nuestro hermano mayor en toda travesura imperialista sobre nuestros países. Ahora se remoza y el Donald la adopta como Don(ald)roe y le da el tinte expansionista que no tenía. Así, Venezuela será administrada por los del norte, su petróleo será comercializado por USA y adelanta que, inclusive, ésta servirá como excusa de intervenciones militares para asegurar su rebaño en Latam. Por supuesto que, de pasada, arrasa con las leyes que han venido soportando el orden internacional y somete el derecho al poder, así de simple.

Ahora bien, nosotros tenemos nuestra propia versión de la doctrina aludida, no defensiva y tampoco expansiva, simplemente imperialista resulta que sin darnos cuenta los ecuatorianos hemos sido gobernados con la Doctrina Dan(iel)roe. Emulando la Donroe, también han sometido la razón al poder en nuestro país. Como ejemplos, la información sobre procesos o gestiones públicas se declara reservada o no se investiga, simplemente porque para el imperio es así.

La Asamblea Nacional deja de indagar corruptelas burocráticas de alto nivel, usando el poder de una mayoría de colegiados que blinda a los involucrados, simplemente porque el imperio ordena. Se realizan procesos de control de actos y negocios jurídicos soslayando el sometimiento a la ley, torciendo y abusando de sus atribuciones e intentando que el ciudadano hasta transgreda la ley con tal de someterlo a la fuerza, por encima de la razón. Así como el orden internacional de pronto se hizo añicos, también nuestro país sufrió un “cambalache”. Como dice el famoso tango, ahora “… resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador, todo es igual…”. A esto nos ha llevado la Doctrina Danroe.

Ciertamente que el Ecuador no era un paraíso institucional, pero al menos se vivía una democracia, formal sí, pero sin cruzar líneas rojas. Por ahí nos encontramos en nuestra historia reciente con émulos del Rey Sol replicando el famoso “El Estado soy yo”, o también, los que fungieron de emperadores transitorios, pero ni de lejos el descaro o impunidad que existe ahora. Ahora todo da igual, el nepotismo, los conflictos de interés, el abuso y la ausencia de tutela estatal. En Carondelet piensan que les otorgamos un cheque en blanco para someternos cual esclavo en plantación. Pero, nada es eterno, tampoco la Doctrina Danroe, los resultados de la Consulta Popular evidenciaron la paulatina y firme deslegitimación del gobernante.