Editoriales

Semáforo cambiado

"Mientras Daule decidía el 12 de mayo cambiar de rojo a amarillo, las demás ciudades satélites se mantenían en el toque de queda original, lo que complicó la movilidad de miles de personas"

La misión fundamental de los semáforos es ordenar el tránsito, con el fin de evitar el caos en las ciudades. Sin embargo, estas señales no han logrado su objetivo durante la pandemia de coronavirus en los cantones del Guayas, donde la mayoría parece caminar en verde desde hace días. La falta de coordinación entre sus respectivos alcaldes ha sido uno de los factores que abonó al desorden. Mientras Daule decidía el 12 de mayo cambiar de rojo a amarillo, las demás ciudades satélites se mantenían en el toque de queda original, lo que complicó la movilidad de miles de residentes que pugnaban por llegar a sus trabajos. El 18 de este mes lo hizo Samborondón, provocando la misma incertidumbre ciudadana, ya que sus habitantes solo pudieron circular por esa jurisdicción. El 20, Guayaquil decidió unirse a la iniciativa, logrando por fin desatar esa especie de nudo gordiano que se formó durante semanas en el puente de la Unidad Nacional. Mas esta disposición también se la entendió en Durán, aún en rojo, como la ventana hacia la libertad comercial, lo que provocó que los moradores salieran a las calles hasta sin mascarillas, corriendo riesgos innecesarios. El diálogo entre autoridades seccionales debe ser una condición indelegable para no afectar las actividades de una sociedad que intenta sobreponerse a una crisis sin precedentes.