Otro rumbo a la Fiscalía
Lo que también es reprochable del actuar de la Fiscalía es que guarde bajo siete llaves indagaciones que llevan años por ver la luz
La prolijidad dejó, hace mucho tiempo, de ser una de las características del trabajo de la Fiscalía General del Estado. Allanar domicilios, oficinas e instituciones públicas es parte de su trabajo, pero hacerlo oportunamente también lo es. Sin que estas diligencias investigativas previas se conviertan en un show y prácticamente en una sentencia condenatoria sobre quienes son indagados.
También es reprochable del actuar de la Fiscalía que guarde bajo siete llaves indagaciones que llevan años por ver la luz para, probablemente, desempolvarlas en el momento adecuado en función del ajedrez político o electoral o, simplemente, mantenerlas ahí como un comodín. Ello expide más bien un aroma de mano política que de un verdadero anhelo de buscar la verdad y llevar a los corruptos ante la justicia.
La Fiscalía debe enrumbarse. Tratar a todas las investigaciones con la misma rapidez, con el mismo ritmo; en definitiva, con la misma vara. Que los grandes golpes a la corrupción nazcan de las investigaciones fiscales y no de que lleguen en bandeja de plata desde el extranjero o desde medios de comunicación serios. Responder a los intereses del país y no de los políticos ni de los fiscales generales de turno, que son autoridades pasajeras. Solo así los ciudadanos empezarán a confiar en una institución que hoy requiere un nuevo rumbo.