Editoriales

Peligrosa infodemia

Convendría entonces que los ciudadanos solo confíen en las fuentes oficiales, desechando las noticias falsas (fake news).

El desarrollo vertiginoso de las tecnologías de la información le está dando a los distintos idiomas de uso universal nuevas palabras que intentan expresar situaciones inéditas pero que, a su vez, crean otras. Así, el atiborramiento de datos respecto a la pandemia del coronavirus, unos comprobados científicamente, otros apenas probabilidades y muchas simples falsedades alarmistas, sin mayores elementos de juicio que permitan separar el trigo de la cizaña, tiene a la población sufriendo una auténtica infodemia, de tal magnitud, que ha provocado una grave infoxicación, neologismo este último surgido de la mezcla de información e intoxicación. Así, a partir de la infodemia se han promovido en las redes desde fórmulas de protección para mantener altas las defensas y no contagiarse, hasta remedios milagrosos contra el coronavirus, cuando la ciencia no admite ninguno, desprestigio de las vacunas y fantasiosas lucubraciones sobre la inoculación conjunta de un chip que pondría a la humanidad bajo control de poderosos grupos económicos. Al respecto hay toda una teoría conspirativa que da lugar al neologismo conspiranoico para designar a quienes la profesan. Convendría entonces que los ciudadanos solo confíen en las fuentes oficiales, desechando las noticias falsas (fake news).