Editoriales

Moratoria de contagios

Es posible convivir y reactivarse, con precauciones pero sin limitaciones.

Los Gobiernos de todos los países, aparentemente, no terminan de entender muy bien cómo actúa un virus que, a su manera de ser, es un organismo que no tiene horarios, ni fronteras ni pactos con el ser humano para decidir cuándo sí y cuándo no crea estragos en la salud.

Ecuador ha decidido este fin de semana, con el fin de aprovechar el feriado, entender que habrá un paréntesis en los contagios. O, al menos, toma unas medidas como si durante tres días las reglas que han regido la vida del país en las últimas semanas pudiesen aparcarse. Esa decisión, celebrada, pues busca la reactivación económica, no cuadra sin embargo con las medidas que condicionan la vida el resto de días.

Siendo más claros. Si durante tres días los ciudadanos pueden circular sin tener que fijarse en el número de la placa o en los horarios o en la movilidad, dado que las medidas de protección no dependen tanto de factores ajenos sino del comportamiento ciudadano precavido (mascarilla, lavado de manos y distanciamiento), ¿por qué no permitir que esa misma flexibilidad rija más allá del feriado? No tiene lógica que de lunes a jueves haya barreras artificiales que, en realidad, limitan a los ciudadanos pero no al virus, y que el fin de semana se crea que habrá una moratoria de contagios. Es posible convivir y reactivarse, con precauciones pero sin limitaciones.