Editoriales

Corrupción en los hospitales del IESS

Ahora es cuestión de organizarse y persistir, automatizar los procesos, seleccionar el personal idóneo y poner en vigencia los controles requeridos

La corrupción tiene sus ‘puertos’ y puntos de enlace. En los hospitales del IESS se da en los intercambios materiales (dinero por producto) entre los encargados de las compras y los proveedores de bienes y servicios que, a manera de tramitadores, ofrecen sus buenos oficios para agilizar los trámites de adquisición y pagos.

Es como surgen las fortunas mal habidas. Para ello basta subir los precios a los productos, hacer adquisiciones en volúmenes exagerados y, en el caso de las medicinas, comprar productos que están al borde la vida útil y por lo tanto deben salir de los inventarios de los proveedores. La corrupción crea cadenas innecesarias de intermediarios, y cada eslabón arma ‘peajes’ que, si se dieran las compras en forma directa y proba, no figurarían en los procesos.

Es un nudo grueso el que hay que romper. Y el sector de la salud, uno de los más voluminosos del país y de mayor incidencia a nivel ciudadano, requiere, literalmente, de una cirugía mayor que corte por lo sano. Existe la tecnología, la motivación y los medios para barrer con la corrupción. Ahora es cuestión de organizarse y persistir, automatizar los procesos, seleccionar el personal idóneo y poner en vigencia los controles requeridos.