Editoriales

Corrupción y complicidad en los hospitales del IESS

El manejo de inventarios en forma rigurosa, incluyendo la implantación de sistemas que vinculen las compras...

Las recientes denuncias de los sobreprecios en la adquisición de insumos hospitalarios en el hospital de El Guasmo, con cotizaciones de hasta 900 % por encima del mercado, ponen en evidencia que las prácticas corruptas denunciadas el año pasado continúan. Constituyen un robo descarado de los recursos de los afiliados que pagan las consecuencias de la desidia, la complicidad y, en el mejor de los casos, la negligencia culposa de las autoridades y administradores que, cual pasivos espectadores, miran sin inmutarse lo que sucede en sus propias narices.

Es preocupante, adicionalmente, la apatía que existe a nivel político y de la sociedad para condenar las prácticas dolosas. El IESS, el Gobierno y la justicia deben investigar y hallar a los malhechores, procesarlos y castigarlos ejemplarmente, y corregir rumbos. Hoy en día se dispone de los recursos y los medios para acabar con esta plaga. El manejo de inventarios en forma rigurosa, incluyendo la implantación de sistemas que vinculen las compras, los precios, la contabilidad y la disponibilidad de insumos en forma oportuna es posible: siempre y cuando quienes deben tomar las decisiones y ejercer la autoridad lo hagan con responsabilidad, eficiencia y honestidad.

FE DE ERRATAS

Nuestro editorial del lunes 1 de marzo, “Corrupción y complicidad en los hospitales del IESS” hace alusión a sobreprecios en adquisiciones realizadas en el hospital Guasmo Sur, por lo que debió referirse al Ministerio de Salud Pública (MSP) y a los contribuyentes, mas no a los afiliados.

Sin embargo, la red de hospitales del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) no está libre de la práctica de estos delitos y al igual que en las casas de salud del MSP deben implementarse correctivos y controles urgentes, así como sanciones para los responsables. Las autoridades al mando de todo el sistema nacional de salud deben instaurar la eficiencia y la honestidad como modelos de gestión.