Editoriales

Los callados de antes

Pero también porque ayudan a trazar mejor las complicidades silenciosas que se intuían y cuestionaban

Qué insólitas resultan las ganas de hablar hoy sobre denuncias conformadas en el pasado. Años de silencio del excontralor del correísmo y ahora, de repente, saca del cajón informes y documentos que comprometen a su sucesor en el cargo y al exministro de Interior de su época.

Al país le viene estupendamente que todas las irregularidades salgan a la luz, que haya evidencias de connivencias y malos manejos y que todo esto pueda ser convenientemente depurado, sancionado y recuperado. Pero no hay que ser ingenuos o perder de vista el otro lado de la jugada. Si había esos documentos y estaban tan al alcance como para enviarlos digitalmente, ¿por qué han permanecido ocultos? ¿Cómo es posible que alguien que está llamado a controlar, esto es, que tiene capacidad y además responsabilidad de denunciar irregularidades las haya mantenido en la sombra? O sea, no era un hombre cualquiera al que le llegó una carpeta y que tenía que complicarse la vida para denunciar. Es que era su función.

Son interesantes las glosas que aparecen ahora. Son interesantes por el contenido que tienen y las revelaciones que incluyen. Pero también porque ayudan a trazar mejor las complicidades silenciosas que se intuían y cuestionaban.