Columnas

Mirando a Colombia: A poner las barbas en remojo

Más allá de identificar responsabilidades a los distintos actores, el reciente conflicto social en Colombia nos debe llevar a reflexionar sobre la posibilidad de que ocurran casos similares en nuestro país.

Los conflictos sociales se han incrementado significativamente a nivel global, incluso antes de la pandemia. Solo en 2019, cerca de un centenar de países experimentaron protestas violentas de diversa índole - de acuerdo al Global Peace Index 2020, duplicándose en relación a 2011. Los conflictos sociales no son ‘exclusivos’ de países en desarrollo, con casos icónicos como la protesta de los gilets jaunes en Francia. Además de las manifestaciones de octubre de 2019 en Ecuador, en otros países de América Latina se produjeron otros conflictos que, en algunos casos, implicaron consecuencias importantes - como la decisión de cambiar la Constitución en Chile.

Desde el punto de vista económico, un reciente estudio de investigadores del Fondo Monetario Internacional, encontró que el impacto macroeconómico de un conflicto social perduran más allá de 18 meses, debido a contracciones en la demanda, y a la caída en producción de manufactura y provisión de servicios. Dicho estudio encuentra también que la confianza de los consumidores cae mientras que la incertidumbre aumenta, de manera particular en los países emergentes. El rol de la política pública y las instituciones es visto como una herramienta para aminorar el impacto de dichos conflictos.

Es previsible que debido a la pandemia de la Covid-19, los conflictos sociales a nivel global sigan su tendencia creciente, y de manera particular en los países en vías de desarrollo. En el caso particular de Ecuador, las deterioradas cifras socioeconómicas más la frágil mayoría en la Asamblea, pueden ser caldo de cultivo para el surgimiento de conflictos en nuestro país.

En pocos días, asume el nuevo gobierno que deberá enfrentar múltiples desafíos como la vacunación masiva y el reordenamiento fiscal, y que por lo tanto tendrá que tomar decisiones complejas y en algunos casos ‘impopulares’. Urge que se desarrollen políticas públicas claras, que incluyan además de una ‘agenda social’, estrategias políticas y económicas para prevenir o aminorar el impacto de potenciales conflictos civiles. Porque, cuando las barbas de tu vecino veas cortar…