Columnas

Otras pandemias de destrucción

"Los virus de la corrupción, quiebra de la ética política, el clientelismo, la demagogia, el populismo insolente, violento y procaz, no tienen vacuna ni tratamiento"

Ecuador y el mundo son severamente afectados por la pandemia del coronavirus. En cada país el efecto es diferente. Todos lo sufren, pero hay sociedades unidas, cohesionadas, con ciudadanía disciplinada y gobiernos que saben qué hacer y cómo hacerlo. Sobre todo, gobernantes y líderes sociopolíticos a la altura de las tareas que les tocó cumplir. Mas hay países como Ecuador, sin estos factores, y con la presencia e incidencia de situaciones, hechos y procesos económicos, sociopolíticos y culturales que no han estado a favor de la implementación de mejores y adecuados caminos para esta situación.

En octubre de 2019 sufrimos las pandemias del odio étnico y el golpismo de indígenas sindicalistas, narcotraficantes y rateros correístas, que dejaron al país con más crisis y pérdidas. Esto venía desde hace años, con la corrupción, quiebra de la ética política y presencia de políticos delincuentes. En la década del saqueo correísta el latrocinio fue descarado, con hechos insólitos: robos a fondos públicos, obras innecesarias, inversiones, construcciones, préstamos, endeudamientos; además de asaltos al IESS y a fondos privados, que fueron continuos. Lo hicieron cantando “patria, tierra sagrada” y consignas al Che Guevara. Aumentaron el clientelismo, la manipulación grosera de la opinión pública, la persecución de la prensa libre, autoritarismo, destrucción de las leyes, etc.

El asalto continuó con los fondos públicos por parte de la mafia y el cartel correístas; y fue en aumento. Siguió con un accionar de camuflaje que realizaron algunos discípulos y amigos de Correa, infiltrados en el gobierno de Moreno, que continuaron su destrucción.

Los virus de la corrupción, quiebra de la ética política, el clientelismo, la demagogia, el populismo insolente, violento y procaz, no tienen vacuna ni tratamiento. Pero una sociedad firme, decidida, con jueces y fiscales con sentido ético pueden detener esto. Es hora de que la ciudadanía reaccione y vaya a fumigar las tiendas políticas, los movimientos sociales, las cámaras, los sindicatos, los gremios de maestros y estudiantes, etc. Solo así podremos recuperar el Ecuador que el coronavirus no podrá derrotar. ¿Podremos hacerlo o ya es tarde y seguiremos por el despeñadero?