Columnas

Escuchen racistas: ¡no puedo respirar!

Esto nos quita oxigeno de libertad, igualdad y fraternidad que necesitamos para vivir en paz, unidad y progreso.

“No puedo respirar” porque los negros sufrimos de un prolongado proceso de opresión, explotación y segregación. Esa es nuestra historia, en la que los derechos de esta raza, que mucho ha aportado a la humanidad no son reconocidos y valorados por el racismo. Los EE. UU. imperiales tienen una cultura que no considera nuestros derechos humanos, socioeconómicos, políticos, étnicos y culturales que instauraron en 1776 (EE. UU.), 1789 (Francia) y 1948 (ONU). Esto nos quita oxigeno de libertad, igualdad y fraternidad que necesitamos para vivir en paz, unidad y progreso. “No puedo respirar”; nos cazaron, encadenaron, marcaron, flagelaron, violaron mujeres y los negreros esclavistas nos vendieron como mercancía. Nos explotaron cruelmente y torturaron sin compasión ni piedad. Esta es la memoria de vida de los negros. El asesinato de Floyd no fue medida de control sino un crimen policial. Es un capítulo más que recuerda que aún ponen rodillas racistas y excluyentes en nuestros cuellos. “No puedo respirar” porque hay constituciones, normas jurídicas, fiscales, jueces y tribunales que piensan y actúan como si los negros no fuésemos seres humanos, criaturas de Dios, hombres, mujeres y niños, con derecho a vivir en libertad y a gozar plenamente de ella. Pues tú sabes, Occidente, de una larga historia de vergüenza, opresión, exclusión y maltrato a la vida de todos los negros. Por eso son racistas para los negros, pero integracionistas entre “blancos” diferentes. Esto pasa porque hay una sociedad de diversos que mira con indiferencia lo que los racistas hacen y deshacen con nuestras vidas y derechos humanos. Porque hay policías y jueces que siguen poniendo la “rodilla sobre mi cuello”, pensando y creyendo que así son verdaderas sociedades democráticas incluyentes y “justas” (¿?). “No puedo respirar”, tener y cumplir el sueño de Luther King porque aún hay una cultura, costumbre, “legalidad” y una realidad bastarda y miserable que cree en la superioridad racial blanca. Por eso actúan como si los negros no fuésemos personas, ciudadanos, seres humanos y criaturas de Dios. Occidente despierta, reconoce los derechos de los negros. “Y nunca podríamos ser quienes quisimos y soñamos ser porque mantuviste tu rodilla sobre nuestro cuello” (Al Sharpton).