Columnas

Cívica y política del Bicentenario

"Toda rememoración, si busca objetividad, se define y orienta por nuevas comprensiones y análisis crítico de esa revolución"

Los bicentenarios de las independencias de las sociedades latinoamericanas como revoluciones por la libertad y contra la dominación española dieron lugar a varias percepciones, explicaciones y narrativas del por qué y cómo hay que celebrar los 200 años. Pero se impuso la comprensión y celebración “festiva” más que cívica y política. Fue llevada adelante por Estados centrales y gobiernos locales. Se dio en las principales ciudades donde en el pasado se realizaron esos procesos insurgentes: México, Argentina, Venezuela, Colombia, etc. ¿Por qué se impuso la visión tradicional y no una comprensión crítica de ellas que la historia registra como revoluciones y transformaciones sociopolíticas? Por razones de fondo y forma. Académicos e historiadores, de poco oficio, nada hicieron para impugnar esa narrativa tradicional. Sin embargo, en esas instancias, desde hace décadas hay debates y cuestionamientos críticos a esas “interpretaciones” de esos procesos insurgentes y transformadores que hicieron las sociedades, colectivos humanos y élites.

Se impuso la visión monumentalista. Por eso la teoría y práctica de esas revoluciones pasó desapercibida. Se reeditaron cultos a la personalidad, visiones heroicas y mesiánicas. El bolivarismo y las ideas ridículas de Chávez y Maduro fueron una de ellas. Incluso llegaron a la absurda jocosidad de realizar un examen de ADN a los huesos de Simón Bolívar para intentar probar el delirio de Chávez: que Bolívar no había muerto de tuberculosis y sífilis, sino que había sido envenenado.

Toda rememoración, si busca objetividad, se define y orienta por nuevas comprensiones y análisis crítico de esa revolución. Guayaquil vivió importantes hechos y para sobrevivir empleó los recursos de que disponía. Lo de fondo, su lucha y triunfo tienen y legan unos principios básicos que la definen, dan sentido y proyección histórica: 1) Defensa y conquista de la libertad (económica, política, cultural, ideológica, etc.). 2) La independencia se autoafirma y desarrolla como tarea y acción geopolítica. 3) Búsqueda y conquista de la autonomía de esta sociedad como un principio vertebrador de su vida sociopolítica, cívica, ideológica y cultural. Esto debe constituir el sustento de la cívica y la política del bicentenario.