Columnas

Caudillismo nacional y cultura política

Lo que se da en la Asamblea, algunos Concejos municipales y provinciales, etc. refleja esta grave situación

En el país hay una débil cultura política, que daña y destruye la sociedad y la actuación política por el control-dominio de caudillos sobre las organizaciones. Esto crea precariedad de la cultura política en ellos, los partidos y seguidores. Esta define un campo específico de la sociedad y el Estado. Explica las conductas-comportamientos, valores, ideas, conocimientos y visiones relacionados con “lo político” en sus contenidos y alcances. Debe ser una constante en el pensar y hacer de los políticos. “Comprende valores, creencias y pautas de conducta relevantes para el proceso político que prevalecen en individuos y grupos de la sociedad” (José Jorge) que deben tener, pero algunos no los tienen.

Por esto hay mediocridad en políticos y partidos. Esto genera precarias estructuras cognoscitivas, de racionalidad y educación política, de dirigentes y seguidores. Aumenta con la influencia autoritaria de caudillos y líderes sobre esas instancias. El efecto directo: carencia de “línea política”, que oriente y guíe. En tiendas políticas y caudillos se crean, reproducen y transmiten ese pobre bagaje y conocimientos ideológicos-políticos en líderes, dirigentes y “representantes”.

Esto produce un dañino efecto en la política. Y mucho más por el predominio de caudillos sobre las estructuras orgánicas. Resultado: ineptitud e incapacidad de los conocimientos y la formación básica que debe tener de las teorías, principios y cultura política. Las entrevistas de prensa, TV y radio, los discursos en la Asamblea y como candidatos, de caudillos y dirigentes, ante los medios de comunicación retratan de cuerpo entero sus carencias. Esta situación va más allá. Se manifiesta, con toda crudeza y mediocridad, en el desempeño de los gobiernos locales, Asamblea, cargos ministeriales, etc.

Esto da lugar a políticos carentes de conocimientos, estructuras políticas e ideológicas precarias y que no hay para la ciudadanía y seguidores, instrumentos para su formación. Evidencia que los dirigentes y caudillos tienen mediocre cultura política que la exhiben en exposiciones y acciones vulgares. Tampoco se muestran interesados en adquirirla. Lo que se da en la Asamblea, algunos Concejos municipales y provinciales, etc. refleja esta grave situación.