Columnas

Babahoyo, revolución y bicentenario

"El bicentenario no puede ni debe excluir otras sociedades del Litoral, y no considerar las relaciones, nexos y vínculos, estrechos en lo socioeconómico, geopolítico, étnico y cultural"

No se puede pensar el bicentenario desde la ciudad-puerto y con una visión marcadamente urbanocéntrica, que deja de valorar y no considera la gran importancia que tuvieron las decisiones y acciones de las diferentes sociedades de los pueblos subyacentes a Guayaquil. Una de estas colectividades, más campo que ciudad, es la antigua Bodegas, hoy Babahoyo.

Algunos “historiadores” (¿?), cronistas apegados al relato tradicional, no revisado ni actualizado, persisten en su visión excluyente, fieles a la crónica de la Fragua de Vulcano. Desconocen que el proceso revolucionario que buscó y obtuvo la libertad política y la autonomía, no era solo la ciudad-puerto de hoy. Social, económica y geopolíticamente era casi todo el Litoral. La sociedad insurreccionada, de ayer, incorporada a la lucha libertaria fue mucho más que la que está en los límites estrechos del Guayaquil de hoy. No fue solo la ciudad actual sino un colectivo de sociedades rurales-urbanas que respondieron a la revolución. Estuvieron los partidos de ayer: Babahoyo, Portoviejo, Baba, Yaguachi, Daule, Puná, Santa Elena. Por eso el bicentenario no puede ni debe excluir otras sociedades del Litoral, y no considerar las relaciones, nexos y vínculos, estrechos en lo socioeconómico, geopolítico, étnico y cultural.

Babahoyo es un caso particular. Se vinculaban con ella por lazos socioeconómicos de ese partido. La abundante riqueza cacaotera exportada por el puerto era aportada por esa comunidad. Fue la primera sociedad en seguir la acción patriótica y libertaria de los criollos de la ciudad. Ilustres, gran cacao, comerciantes y ciudadanos diversos acompañaron a la urbe guayaquileña en la insurrección. Lo hicieron el 11 de octubre de 1820. Quienes se atreven a conocer, reconocer y valorar el importante aporte de esa sociedad saben que a lo largo del proceso (octubre 1820-mayo 1822) los babahoyenses aportaron con recursos económicos, hombres, alimentos, vituallas, etc. Además, junto a muchos montuvios de esa zona no solo se alistaron en la milicia, sino que ofrendaron su sangre y sus vidas por la independencia de la antigua Provincia de Guayaquil. Por eso esa valerosa ciudad debe también celebrar su bicentenario.