Columnas

Sociedad democrática

"Las organizaciones políticas, líderes y varios actores están naciendo y viviendo con el ADN del bandidaje, la mentira y el virus de la corrupción"

No puede existir, ser estable y con futuro una sociedad y régimen democrático si sus instituciones, mecanismos jurídicos y normativos no actúan con ese sentido. Sobre todo, no es posible la viabilidad de un país con partidos, organizaciones, dirigentes y líderes solo marcados, definidos y orientados por la ambición e intereses de grupo y con el único afán de robar los fondos públicos.

A esto sumemos las prácticas políticas mafiosas y corruptas de ellos. Así la democracia se desmorona desde adentro. Esto hay en la escena pública del Ecuador. No solo que esta situación destruye los cimientos básicos de una sociedad democrática, sino también que influye la “indiferencia ciudadana”. Por esto los tiempos políticos de la prepandemia y efecto devastador de la COVID-19, no auguran días buenos y claros para el país saqueado y quebrado.

Las organizaciones políticas, líderes y varios actores están naciendo y viviendo con el ADN del bandidaje, la mentira y el virus de la corrupción. Hablan y actúan como verdaderos “animales políticos”: sin ética, principios morales y sentido de servicio de la sociedad. Son pocos los partidos y líderes, a quienes se los podría reconocer y valorar como “válidos actores políticos” que sirven al fortalecimiento de la democracia, la decencia, honradez y transparencia.

Ya no hay políticos creadores de diálogo, consenso y unidad. El correato y lo que vino después produjeron códigos de conducta y acción corrupta con prácticas mafiosas y latrocinio a los fondos públicos. Hoy sabemos que la mayoría solo buscan dividir, confrontar, insultar, con prácticas demagógicas sin decencia y robando impúdicamente.

Hannah Arendt (1906-1975) dijo que la política tiene como base y sentido de su ser-hacer, la libertad. Para los políticos del país su ideología y acción es puro y brutal libertinaje de grupos mafiosos buscando apropiarse de canonjías, de fondos públicos y robar como sea posible. Por los niveles altos de corrupción y putrefacción política del país se resume en la frase que Quino pone en boca de Mafalda: “En Oriente Medio, los ladrones son amputados. En Europa son imputados y en América son diputados”. Por eso tenemos un pobre y fatal destino de políticos y la democracia destruida de hoy.