El puente que no existe

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El puente que no existe

No encuentro en el discurso del presidente lo que más importa de un mensaje a la nación: que nos diga el cómo, que precise el cuándo...’.

Habló el presidente Guillermo Lasso en su primer informe a la nación. Quien le hace los discursos debe creer que las metáforas lo son todo, porque el mensaje del jefe de Estado estuvo colmado de ellas: la cosecha y la siembra; el calentamiento y el despegue; el puente que se construye y el que se cruza… Olía a 14 de febrero… Solo le faltó decir que después de la tormenta sale el sol, pero cerquita estuvo. Y pasa que las palabras son hermosas cuando se respaldan en los hechos, o en una credibilidad a prueba de bombas; de lo contrario son humo y más humo. Tóxico.

La rendición de cuentas de Lasso fue parca en resultados, mostró muy poco; la de las ofertas para el próximo año fue peor: no encuentro en su discurso lo que más importa de un mensaje a la nación: que diga cómo y precise cuándo.

¿Cómo despegará la economía? ¿Cómo hará eficaz al sistema de salud y medianamente útil al de educación? ¿Cuándo saneará la política? ¿Cómo y cuándo dejarán de simular que controlan las cárceles?

El tema del narcotráfico sigue con todas las alarmas prendidas, porque es de tal envergadura que engloba varios: seguridad ciudadana, administración carcelaria, sistema de justicia, fuerzas del orden... Tema de expertos, sin duda, no de agitadores sociales. Aquellos recomiendan ejecutar una política de Estado que englobe las aristas involucradas. Ecuador no la tiene y el Gobierno no sabe cómo diseñarla.

Cuando el presidente relieva como logros tener el triple de captura en drogas que el 2021, o haber desarticulado a más de 1.300 bandas, enfoca el asunto erróneamente. Con esa lógica, si capturamos más droga, vamos mejor. Y no: vamos re-contra-híper-mal. Lo primero que indican esas cifras es que el tráfico y el delito se han disparado. A ver si lo aceptamos de una buena vez: si existe 3 veces más tráfico, o 5 o 10, significa que hay mucha más producción. Y consumo. Gravísimo, ¿verdad?

Ha pasado un año de gobierno y quedan tres. Seguimos sin saber cómo y eso nos impedirá monitorear el cuándo. Preocupante. Porque es posible que no crucemos el puente que nos invitan a cruzar… por la sencilla razón de que no está construido.