Columnas

El Estado “mafioso”

"Hay mafias que no empiezan en los tugurios, ni en las calles. Pueden nacer desde la cúpula de un gobierno que cree que la política es un negocio"

Acostumbrados a encontrar un culpable y en él descargar sus culpas y las nuestras, muchos ecuatorianos creemos todavía que “muerto el perro, desaparece la rabia”.

El episodio que enfrenta al Estado con una ‘mafia’ que controlaba buena parte de los suministros hospitalarios en Guayaquil, muestra nuestro error. Creemos que si la apresamos matamos el problema. Y no es verdad.

La lucha no es solo contra una familia que, al parecer, dilapidó recursos públicos en su beneficio. Y ni siquiera lo es cuando el líder de esa familia, el expresidente Abdalá Bucaram, es señalado como presunto autor de un crimen. Que algo apunte a que pudiera serlo no lo vuelve culpable. Todavía.

¿Cuándo entenderemos que un Estado de derecho es el que juzga y condena, no el que condena y luego juzga? No importa que los indicios sean tales que hasta el sentido común nos diga quiénes son los responsables. Lo que debe importarnos es desterrar de la vida pública a los asaltantes y sus secuaces. Y construir un Estado que tenga un sistema de justicia probo e independiente, y un poder ejecutivo que no negocie con las bandas.

No lo lograremos mientras un gobierno, y este es el último pero no el primero, entregue administraciones hospitalarias a presuntos asaltantes y no a técnicos calificados. Y menos con un sistema de justicia como el actual, heredado de quienes escogieron a sus miembros como quien compra bananos. El nuestro está encabezado por una fiscal que primero dispara y luego apunta, que actúa pensando en los titulares de prensa y no en las pruebas.

Hay mafias que no empiezan en los tugurios, ni en las calles. Pueden nacer desde la cúpula de un gobierno que cree que la política es un negocio y entonces reparte el botín a quien piensa que bien le servirá. ¿Quién carajos le dijo que eso es “gobernabilidad”? O desde los mandos de una justicia que no es independiente ni está capacitada: como cuando alguien saca 10/20 en la prueba de conocimientos y sin embargo es elegida.

A ese Estado es al que hay que liquidar. Es ese el que no debe tener rabia. Porque perros que la porten siempre habrá. Y también hay que acabarlos.