“No cuenten conmigo”

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“No cuenten conmigo”

No cuente con nosotros, señora fiscal: con nadie que aspire a un sistema de justicia que no sea como el suyo: lento y selectivo

Hay factores que pervierten la construcción de una sociedad democrática; por caso, la distribución inequitativa de la riqueza pública. Y hay otros que la vuelven imposible: por ejemplo, un sistema de justicia digitado por el poder. O carente de eficacia.

El nuestro lo es y llevamos décadas sin entender que no habrá progreso si no construimos uno de verdad capaz e independiente; nos hemos acostumbrado tanto a su mal olor que ya ni nos apesta. El que tenemos es herencia de la “metida de mano” que le hizo el correísmo y fue maquillado por el sucesor que lo traicionó. Y ese era a su vez el calco de aquellos que manipularon como les dio la gana los partidos políticos que se repartieron el poder desde el retorno a la democracia.

Hace 10 días la fiscal general, Diana Salazar, lanzó la que debió ser una bomba informativa, pero ha muerto sin dejar huella: hay cierto periodismo al que le gusta el silencio. Dijo que en el caso que investiga la corrupción en la Contraloría hay presiones que dañan su tarea; que los procesados gozan del respaldo del poder. Y cuando con razón el presidente Lasso pidió precisiones, ella echó sus quejas al monte y le aclaró que no eran funcionarios suyos sino “exautoridades y ciudadanos ilustres”. No dio nombres, escudando en el anonimato la que debió ser su obligación ineludible. Y muerto el chancho.

En ese caso no es solo el contralor Pablo Celi el encausado: ¡es el sistema! Desmontarlo debe ser una consigna nacional, no una tarea solo de fiscales. Pero ella prefirió lanzar mensajes que, lejos de señalar a los implicados, los alertan. No me extraña: es la misma fiscal que lleva años investigando los cobros bancarios que hacía la aseguradora GEA. O el caso INA Papers (sí, el que salpicaría al expresidente Moreno). Años.

Que no cuenten con ella, dijo, “para torcer la justicia porque no le debo favores a nadie”. No le creo, señora fiscal. O al menos no mientras en unos casos solo se queja por Twitter y en otros sus pesquisas van a ritmo de bolero. No cuente con nosotros, señora fiscal: con nadie que aspire a un sistema de justicia que no sea como el suyo: lento y selectivo.