Columnas

Recuerdos del debate

Lo único que recuerdan los televidentes es: “Andrés, no mientas otra vez”

En el debate de los candidatos, se pudo apreciar dos posturas diametralmente opuestas. La del candidato criado con lujos, en colegios caros y con bonanza económica familiar, que dice representar a los pobres, identificado con la ideología de izquierda socialista y que ofrece solucionar los graves problemas del país con una fuerte estatización de servicios, utilizando los recursos depositados en el Banco Central y del IESS, repatriando los depósitos de los particulares en el exterior; y la del candidato criado con necesidades, que tuvo que trabajar para pagar sus estudios, que ha demostrado una vida de éxito, de pensamiento liberal que se lo identifica con la derecha, que ofrece eliminar la corrupción, generar producción con la libre empresa atrayendo inversionistas extranjeros y garantizando una administración de respeto, orden y libertades.

El debate se desarrolló con un formato inadecuado, sin que la moderadora pudiese orientarlo con repreguntas, de tiempo limitado y con desperdicio de espacio con la proyección de los videos antes de cada bloque de preguntas, las cuales fueron muy amplias y con diversos temas. Los participantes no tuvieron la oportunidad de exponer a profundidad los lineamientos básicos de sus planes de gobierno. Desde el inicio, el candidato Lasso demostró dominio sobre los temas del país, cortesía al saludar a su contrincante, y se dedicó más bien a tratar de desprestigiarlo en lo personal. Arauz lo criticaba por banquero, como si dicha actividad fuera delito o pecado; por el feriado bancario, pero Lasso mostró el informe de la Comisión designada por el presidente Correa, que concluye que Guillermo Lasso no tuvo ninguna participación; por no tener bienes a su nombre, sino de una compañía en un paraíso fiscal, lo cual fue desmentido, porque están a nombre de su esposa en la sociedad conyugal. Arauz pretendió desvincularse de su mentor Correa y asociar a Lasso con el gobierno actual, lo cual fue refutado al decirle que tanto él como el presidente Moreno son hijos políticos de Correa.

Lo único que recuerdan los televidentes es: “Andrés, no mientas otra vez”.