Columnas

¿#YaQueCh?

"¿Qué porquería de sistema penal es este? ¿Se nos endureció tanto el cuero que ya nada importa? ¿O es que…#YaQueCh?"

Mientras nos regocijamos por la sentencia del caso Sobornos, los sentenciados en el juicio se encuentran -una vez más y de la forma más descarada e impune- fuera del país. Es que la Vivi (sí… esa misma… la peladita de la mansión injustificada en Sambo) y Doña Mary “obras públicas”, a vista y paciencia de todo el mundo, tomaron las de Villadiego. La primera con rumbo desconocido y la segunda -cual si estuviéramos en el Congo Belga de Leopoldo II y no en una sociedad civilizada-, está “protegida” en una embajada para que no le hagan nada. Pobrecita. ¿Justificativos dados por el Gobierno argentino? Ninguno. La señora Okles, quien cometiera uno de los crímenes más execrables, como es intentar lucrar con la comida en época de pandemia, con Guayaquil atestada de cadáveres insepultos, sigue como Johnnie Walker. No ha sido enjuiciada ni lo será. Lo que sus amigotes esperan es que la olvidemos. El que compró las mascarillas para la pandemia a precio de tesoro incásico, lo mismo. Nada se sabe. Pero el ensañamiento de la impunidad con este pobre país llega al límite cuando vemos cómo muere un ciudadano ecuatoriano y la autora del crimen… sigue libre como el viento, sacándose el chuchaqui en casa.

Por si fuera poco, el abogado de la juez que la puso en libertad (¡aquí los jueces son tan honorables que hasta tienen abogados!) se lanza en la tele una tracalada de artículos de la Constitución, expresando que la medida cautelar de privación de libertad es de “ultima ratio”. Suena bárbaro… ¿no? Y que debe cumplir cuatro presupuestos “indisolubles” (al contrario del café instantáneo que es soluble en agua). Y que por eso la juez no podía disponer la privación de libertad. Es decir que en este país, cometido un delito flagrante, captado además por una cámara de televisión y luego de que la autora se diera a la fuga, la Fiscalía se ve obligada a litigar contra la justicia porque lo que todos vimos no es suficiente para que el autor vaya a dar con sus huesos a la cárcel. ¿Qué porquería de sistema penal es este? ¿Se nos endureció tanto el cuero que ya nada importa? ¿O es que…#YaQueCh?