Columnas

A nadie le importa

"Es que si la Constitución prioriza el interés superior de la niñez, el dinero de promoción electoral debería destinarse a su salud y no a la billetera de los partidos políticos"

En 1958 el Tribunal Federal Alemán resolvió que “El Estado no se encuentra… obligado a ocuparse con disposiciones legales que tengan por objeto satisfacer las necesidades económicas de los partidos políticos”. (Sentencia del 24 de junio, Segunda sala). Alemania tiene un PIB de 4 mil billones de euros.

62 años después, el CNE de un Ecuador chiro aprueba un fondo de promoción electoral de 42,8 millones de dólares. En un país en el cual faltan camas en los hospitales y la gente muere por falta de respiradores, fármacos y atención médica oportuna; en el cual los enfermos de enfermedades terminales tienen que demandar al Estado para obtener un tratamiento; y en el cual, si se tiene una enfermedad rara hay que estar en un listado del Ministerio de Salud que no se actualiza hace 2 años para lograr atención médica.

¿Se imaginan ustedes lo que es para un enfermo de cáncer que se enfrenta a una quimioterapia, con los atroces efectos que esto produce en el organismo, tener que lidiar encima con abogados y proxenetas de la justicia mal llamados jueces?

Una legisladora narraba la semana pasada el caso de un niño de 7 años, que ya lleva dos tratando de obtener un tratamiento y no lo consigue. -¿Pero cómo? Si se supone que la niñez tiene garantizado su derecho a la salud y que “ se atenderá al principio de su interés superior y sus derechos prevalecerán sobre los de las demás personas”. (No se rían, es la Constitución la que dice esto en el art. 44).

¿Por qué entonces no prevalece el derecho de la niñez sobre el de la promoción electoral de los partidos políticos? ¿Acaso que así como interrumpen los noticieros cada vez que les da la gana, no pueden promocionar gratuitamente la sarta de mentiras que nos cuentan elección tras elección, hace más de 200 años?

Es que si la Constitución prioriza el interés superior de la niñez, el dinero de promoción electoral debería destinarse a su salud y no a la billetera de los partidos políticos. Más aún, en un estado de excepción. Esto, si “la mejor Corte de la historia” supiera lo que debe de hacer. Pero la verdad es que… a nadie le importa.